La pena de no verte

Qué gran desgracia querer conectarse con el alma contigo y sentirte tan distante.
Estás haciendo tus cosas, como siempre, porque hay que vivir, porque debemos alimentar nuestros objetivos profesionales, porque queremos trascender haciendo cosas realmente buenas, por eso somos así, y por eso no dejamos que la unión forje nuestros destinos, porque estamos tan ocupados viviendo nuestros sueños que nos olvidamos del amor.

El materialismo mundano ha hecho que ya no tengamos más fijación sobre nuestros cuerpos, y el alimento al espíritu.

Qué lamento me sucede cuando ya no puedo recordar tu figura, cuando ya no puedo escuchar tu voz en mis sueños, cuando mis ilusiones merman todas mis realidades.

Al cerrar mis ojos vuelo, vuelo con el alma y traspaso los terrenos que me separan de ti, y llego a platicar contigo, a saber de tus melancolías y tristezas, a saber todo lo que me has ocultado, porque me interesa ser parte de ti, porque no puedo dejar de preocuparme en escuchar todas tus pasiones, tus vivencias, porque eres parte esencial de mí. 

Sabemos que en esta, o en la próxima vida, nos amaremos.

Recostado me platicas, todos tus miedos y tus aventuras. Y el amor surge.

Realmente frustro mi vida, al despertar desolado con la compañía en cuerpo de tu bella alma, que estás allá pensando en tu futuro y yo acá siguiendo con los planes para ser algo que no sé aún qué será. Mientras tanto nos apartamos, duermes lejos, duermes alrededor, estás cerca y yo aún no lo sé.

Extraño mucho que nos podamos ver, caminar, sentir nuestras auras y en silencio decir todo, explicar la gracia de estar aquí, entre la incertidumbre de la maldad y la lucha de los bendecidos.

exhs

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