Cárdenas Incoherente.
Después de haber luchado, harto de la permanencia del PRI, de la autoridad concentrada en un solo partido, levantó un movimiento y dejó un legado, por la democracia, por la libertad.
Su Padre fue el gestor de políticas sociales que solventaran la carencias de una sociedad que vivió Vilezas. Se colgó del honor de su Padre, y así prometió seguir ese legado, luchando siempre, con bandera de principios.
En el Partido de la Revolución Democrática, subió gente, de todo tipo: borregos, ideólogos, académicos, oportunistas. Un gran partido democrático. El Partido que ostentaba ser mejor que aquel que unificó a los políticos e impuso estabilidad y continuidad en los proyectos.
Hoy, sus militantes se pelean y el hijo del legendario sigue presumiendo que es el único que puede dar unidad al partido, por eso anuncia su posible regreso y no descarta su dirección, a pesar de haber sido ya, en diversas ocasiones, un candidato a la presidencia de la república. El destino no lo ha dejado. ¿Será obstinación? ¿Berrinche? ¿Soberbia?
Cuauhtémoc Cárdenas presume ser el único, el elegido, el que puede unir a la sociedad, a su movimiento para que no haya más ramificaciones y mafias. Sin embargo, Obrador lo derrotó varias veces, y le hizo saber que su tiempo había pasado, que el mundo da nuevos líderes, nuevos hombres que unen movimientos. Obrador lo hizo en varias ocasiones hasta que no pudo más con el conflicto de mafias internas dentro del partido democrático, que subió al poder a toda clase de personas.
¿Será porque la sociedad es melancólica y nostálgica? ¿Será porque los héroes viven en la historia y no en la actualidad?
Se esperan grandes movilizaciones.
Nosotros, los de abajo, especulamos y estudiamos lo que podemos, porque también tenemos qué comer.
Especulamos sobre corrupción y complots.
Especulamos porque tenemos miedo gracias a los dirigentes y al sistema corrupto.
Especulamos porque queremos la verdad.
El petróleo puede ser vendido a los extranjeros y Cárdenas presume un atentado contra el legado de su Padre, el heroico. Presume también que no hay líderes que luchen. Presume ser el patriarca cuando estábamos hartos de ese sistema. Presume haber querido dejar un legado democrático y no permite que las nuevas generaciones y nuevos líderes demuestren ideologías vanguardistas. Permite, con moral de liga, desperfectos enormes en su partido. Basta mirar los ojos de sus dirigentes y saber la suciedad que habita en sus almas.
Se había retirado, y era supuestamente líder moral. Ahora quiere volver a poner orden, como todos los que ostentaron alguna vez el poder. No sé si no pueda con las revanchas que perdió durante la historia o la ira que despertó el mismo enemigo, el mismo partido en el que militó su Padre y que se fue pudriendo en las entrañas.
¿Son coherentes sus afirmaciones?
No veo a un hombre con principios.
EXHS
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