Sin definición.
9 meses, gestando un bebé, pronto a nacer. Si no encuentro trabajo, ha sido porque para mí parece una eternidad y para el espacio, es sólo un segundo.
9 meses. Mis plegarias parecen el recital de un loco. Una y otra vez pido sin que me sea concedido. Me comparo con grandes mentes a mis 25 años y me frustro. Quiero borrar todo mi historial creativo, porque siento que no vale para nada. Tengo la sensación que perdí el tiempo estudiando lo incorrecto y admirando personajes erróneos. Tengo una etapa que me confunde sobre quién soy y quién seré. Nuestro futuro es muy extraño, y no sabemos qué pasará.
En la soledad uno plantea premisas que sugieren el mejor camino qué tomar, pero estamos a expensas de la mano de Dios y del cambiante panorama que mueve el piso en donde nos encontramos.
25 años y no tengo definición. Es lamentable estar sin escuchar, sin oír y ver. No puedo palpar la tierra en la que me encuentro, sólo me gritan a lo lejos, mis Padres, sin importar dónde estoy cayendo. Mis hermanos siguen su rumbo y los demás luchan por sus sueños y por sobrevivir. Al final sí soy un ente individual, con responsabilidad colectiva pero con un destino que nadie puede tocar, sólo yo.
9 meses, y lo que se haya gestado, nacerá, como aquella vez en que vine al mundo, antes o después, pero siempre en ese rango de tiempo. Nací a tiempo, las cosas llegarán justo a la hora en que la tierra se mueva en tal dirección para alinearse con el sol y los demás planetas; para que fluya la energía con buena intensidad en el orden caótico del universo.
Hoy comí como un rey, solo.
Los reyes, tal vez, deben estar solos.
Tengo demasiado amor dentro, y me parece que a Dios le da miedo liberarlo ahora. Creo, que al final de cuentas, aunque parezca estúpido lo que diré, Dios me tiene vigilado, bien cuidado, y quiere que entregue este amor a alguien muy especial. Alguien un día me amará, y no sé cómo me vaya a sentir al respecto, pues he vivido siempre solo, y cada vez está más lejana la idea de estar con alguien. Y me parece que el amor me da miedo, porque no siento merecer ser amado, y mucho menos quiero que alguien necesite mi amor. Un día habré de liberar el amor y abrir la puerta al vacío para que llenen de amor todo el espacio. Un día tendré hijos y todo cambiará. Me lo puedo imaginar, pero no sé cómo será, sólo tengo fe.
Ahora me siento un inservible, bueno para nada, que sabe cosas, pero que no importan. Tengo el pensamiento catastrófico de que mi vida no tiene sentido alguno para los demás, para este sistema, para Dios. Para mí, mi vida no tiene explicación ni cauce. Tengo fe. Tengo fe. Tengo Fe.
Tengo Fe en que un día se defina el camino y llegue a cumplir aquello para lo que vine a vivir.
exhs
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