Honorable buscador del mejor camino

Otro día lleno de dolor. Fui a nadar y mi cuerpo seguía sin movimiento. Me costó mucho poderme dar como el agua y rendir perfectamente como lo he hecho siempre, esforzándome y rindiendo como un buen deportista. Ahora no pude. Los pensamientos negativos habían contrarrestado mis energías más puras. Ahora sé que he sufrido de un colapso poderoso. 

¿Alguien me está haciendo vudú, o alguien me está haciendo brujería? Mi cuerpo se fue abajo y me duelen las tripas del estómago, como si no me haya alimentado en días, no sé qué sucede. Estoy atrapado en un dolor muy fuerte: el estómago, mis huesos, mis músculos, mi cabeza. Tengo dolores de cabeza como si no hubiera dormido en días y un dolor muscular terrible. Se ha colapsado todo.

A mis Padres no les importa este dolor. Creen que finjo. Creen que estoy disimulando mi agonía, y que duermo tanto por no querer estar despierto, pero se equivocan, sufro terribles dolores en mi alma que, al parecer, se han impregnado en las células de mi cuerpo.

Había renunciado a la idea de creer en Dios, pues ya no quería ser más un tonto. Pero ha sido tanto mi dolor, que entre sueños recurro a una deidad, y pido porque sane mi cuerpo y me restaure para poder vivir, porque yo no quiero ser un hijo pecador, mucho menos alguien mal agradecido que no tenga consideración para todo lo que le han dado. Es mi frustración por no poder emplear bien los recursos de mi Padre que por ello pretendo renunciar antes de tiempo a todo esto que le llaman vida. Pero todo esto ya lo sabe Dios.

Nos creemos invencibles, pero la madre tierra nos creó, y cuando se ocurra desaparecernos, lo hará, porque ella manda. Es nuestra madre. Servimos a los propósitos de la naturaleza, por eso continuamos viviendo bajo nuestra implacable soberbia.

Hoy ha sido otro día lleno de dolor. Mi párpado dolido, mi ojo lloriquea y mi cuerpo no me responde. Se ha comprimido, y creo que es debido al estrés. Casi era como en una escena de guerra, justo cuando ves perdido el escape y te espera la muerte en la bala del enemigo.

Mis padres perdidos, no saben qué hacer con la muerte prematura de su hijo primogénito. No saben qué hacer más que enojarse y reclamar, y alimentar de ira al mundo. No saben qué hacer más que gritarle al hijo que sufre: "levántate hijo de perra y dame cuentas". No saben qué hacer, sólo caminar y exigir que sigas su camino, que andes por donde ellos andan, que grites lo que ellos quieren que digas, que hables y te comportes según su criterio, y que pierdas la libertad. Que hagas con tu tiempo, mientras Dios dispone a tu destino, todo lo que ellos dictan, pues es lo mejor para ti. Y olvídate de tu vida, y convive con los viejos del barrio, pierde toda posibilidad de crecimiento porque has fracasado maldito infeliz de mierda, que no te enorgulleces de todo lo que ha hecho el mundo-universo por ti.

Se enojan, porque quiero mi libertad.

Todos se enojan, me critican y me enjuician. Soy el eterno sospechoso en la banca del juzgado que espera su dictamen. Pierdo la vida.

Hoy me sigue doliendo todo.

Los días de gloria, esperanza y Fé, terminaron en un ataúd. Ahora el cuerpo carece de alma, el cuerpo ya no tiene ganas de vivir; está desesperado, a punto de perecer por completo.

La tierra me llama, es un buen lugar a dónde ir.


exhs


Comentarios

Entradas populares de este blog

México es un país estresado.

La furia.

Una realidad preocupante.