Mediocre capitalista

Me volví un hombre muy muy solo.

Y la existencia me orilla a pensar fríamente en mí, como un tercero, un desconocido. Y me crítico como lo hacen la mayoría de las personas. Me enjuicio y dictamino sobre mí lo peor, como todos, como los envidiosos, los rencorosos y los estrictos. He sido tan estricto conmigo que no he dado la talla del individuo que quiero alcanzar a ser. 

Soy el padre y soy el hijo. Desobedezco mis propias órdenes, mando y ejerzo las responsabilidades que me dictamino, y el padre y el hijo, a veces se quieren, a veces son flexibles y dan cada uno de sí, lo mejor. Pero no es suficiente. Esta doble esencia que habita en mí, el que me regula y el que obedece, no ha logrado plasmarse como la idea que quiere: ser grande y feliz. Y estar rodeado de los que auguran disfrutar los mismos placeres. Hay un universo que desconozco y un sin fin de ideas que no he podido asimilar. 

La soledad me ha dejado viviendo en un sitio de confort. ¿Es que será que el hombre tiene miedo de la sociedad en que existe? Tengo miedo a mis semejantes y la terrible libertad que tienen de hacer el mal. Me conformo con el amor, aunque aún no he podido tocar la divinidad, y la sonrisa que está cuando otro ser humano te ama con más intensidad, y te deja perpetrar en su alma toda tu esencia, en las múltiples formas que tiene el amor y la sexualidad: caricia y pensamiento, carne y alma, Dios y tierra. Uno mismo cuando hay unión. Hasta ahora soy individual, y no tengo amigos. Mis perros y mi familia me han visto crecer, me brindan su amistad, pero yo poseo un camino lejos de aquí. Yo poseo un camino diferente. 

Criticarme bajo los parámetros de occidente, sería hacerme añicos. Un individuo mediocre, sin trabajo, sin ingresos, sin activos, sin creatividad, sin nada. No demuestra en un sistema de competencia. Has muerto.

Vivo con otra mentalidad, pues si me he resignado al dictamen del sistema, yo ya me hubiera suicidado. No pierdo la fe, y dejo testimonio de algunos de mis pensamientos para saber en el futuro que la esperanza y mi voluntad, hicieron que mi vida valiera la pena.

exhs

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