Perder la vida

Nubes pasajeras se miran en el cielo. El atardecer cae en su vida, noche y da sueño, pesa el día. 
Mis recuerdos, mis memorias, mis melancolías. Los que jamás quise ser, de lo que siempre huí vuelve a estar dentro de mí. No quiero ser el mismo de ayer. Ya no lo eres y no te das cuenta. Te esfuerzas una y otra vez sin lograr nada. Todo se pierde sin cronología, al tiempo no le importan sus épocas, tu vida está a la deriva y te vas, te vas de los tuyos, los tuyos se van.

Se va mi casa, ahí se ve, se pierden mis amores que algún día tuve, las ilusiones que una vez nacieron de la inocencia, la ignorancia, la sapiencia y el olvido de Dios. Te vas y te quieres ir. Se pierden pero guardamos en el corazón aquello que algún día tuvimos. Juventud y vejez, inocencia y rebeldía. Amores. Amor al ver tu melena, mujer, de piel clara, de estatura inconforme, de alegría en la mirada, de deseo animal, de intenciones con pasión, de rechazo y olvido, de furia y enojo, de querer ser querida, de ser amada por mí. Miradas que se conectan, intenciones que se pierden, miedo, prejuicio y orgullo, empatía al momento, recuerdo. Olvida todo, finjamos ser los mejores amigos de toda la vida, desde siempre, no importa que nunca hayamos platicado. Olvidado todo.

En su rostro cae el otoño, el brillo de abril, el gusto del calor, mis ganas de volver a la tierra que despertó rencor y enojo, furia y llamas sin contener. Llueve, son lágrimas del cielo que ven  olvidado el hermoso atardecer del cielo rojo. Su sonrisa y la empática cintura que anda en mis manos.

Yo lo olvido, yo le rechazo. Yo me guardo en mí todo lo que soy porque auguro narcisos. La pureza habita, no me toquen que ando bajo el dominio de Dios. Regresas y despiertas haciendo el amor a la mujer de la estatura inconforme, de los deseos por ser, de la admiración, de los recuerdos de la mujer que algún día amé, de la que perdí, de la que me despierta con el corazón derrochado en oro, lleno de gracias por existir. Gracias a ese recuerdo haces el amor como nadie lo ha hecho, la besas en los caudales de la ternura, funges la rabia por cuidarla para siempre y la amas, la amas eternamente.

¿Son regresos con causa?, ¿Dónde está mi lugar? En el mundo no hay lugar para el ambulante, ya no soy de aquí ni soy de allá; me pierdo en las nubes, me desorbita el corazón, me pierdo en el sol, me duermo en las estrellas, me olvido de quién soy porque al final no soy más que muerte y vida.

Quiero rezar porque mi existencia tenga un final feliz y que no se olviden mis actos, todo lo que me conforma ser. Mis estudios por servir y mis ganas de hacer la pasión de mi vida. ¿Qué ser? Amigos de las eternidades. Se mira mi espalda caminando en el desierto, perdiéndose entre la tormenta, dejando olvido y caminando a la fe.

Alguna vez presumí de amar. La mujer que yo perdí motivó todo para mi nuevo amor, esa que provocó que concretara todas mis pasiones, en aquella charla del atardecer donde se fraguaron intereses comunes, un objetivo unísono al compás de la única intención de los dos, amar.
Amar como lo hice contigo, mis fervientes anhelos de estar pero para estar contigo, con la familia que formamos, con la historia construida a partir del rechazo de las fórmulas del éxito y de los giros tremendos que tuvo mi vida cuando te encontré. Al olvido cada vez mis sueños, dejando de lado la ruta que tracé para mí y mis egos, mis serias intenciones del narciso molesto. Tú cautivas y diste rumbo diferente a mi vida, provocaste que el plan consiguiera tus deseos, los que juntos emprendimos desde aquella seria simpatía y química de dos risas que bailan en el eco del aire de una tierra con pocas personas, que se borran, que se van porque se sabía que lo único que provocó este choque en nuestras vidas, de dos almas, la tuya y la mía, 
sería de amor y no más.

Perder la vida fue eso. 
Olvidé mi existencia, se perdieron mis pasos entre las dunas y mi marcado territorio, mi empresa que construí para ser yo mismo, yo solo sin ti porque no estabas en mis planes. Perdimos la vida tú y yo porque al besarnos volvimos a existir en un paraíso nuevo, donde no habita la tierra; es un nuevo mundo y se comandan nuestras reglas, damos paso a nuestra creación con el roce de nuestros cuerpos, bailes y bailes de apasionamiento en el calor con tus besos y los míos, por mi recorrido en tu cuerpo, por tus manos en mi espalda, por los ojos cerrados que concentran en el alma todo el sentir. Todo mi sentir, tus tremendas fuerzas de amar. 
Volvimos a existir
al perder la vida,
nuestra vida al volver a nacer y sentir
nuestro amor al caminar, con tu mano y la mía, en la tierra nueva de la gracia de compartir una existencia; este momento,
tú vida y la mía, aquí
en el pecho donde palpita:
el corazón.


exhs

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