Encantor

En medio de la tempestad. Un caos empezó a reinar el paisaje donde andaba caminando Encantor; la desesperación se apoderó de los miembros de esa comunidad y todos contagiaron una locura que principalmente consistía en faltar al respeto y transgredir las emociones por medio de las palabras y los flagelos y nadie sabe qué hacía. Nadie sabía por qué estaban sucediendo tales actos de opresión y reomordimiento. Todos lloraban y gritaban y Encantor seguía allí aguantando los estragos de sus hermanos, amigos y demás conocidos. Ahora todos fungían como los terribles enemigos que luchaban por la causa de enterrar caos y abanderar mazquindad. Vaya vilezas y todos empezaron a morir y a sufrir.

Encantor adelgazó y empezó a desvariar y ya no pensó bien nunca más. Nunca más tuvo lugar para actos buenos, bondadosos. Cayó en las temibles acciones de los diabólicos; cayó como presa de la bestia y comió y cogió con todas las mujeres que despechaban  su carne como vehículo para no sentir.

Encantor jamás volvió a sentir y ya no supo qué hacía y desvariaban todas las palabras que emanaba su boca...maldiciendo y agradeciendo e implorando hambre.
Encantor pasó los últimos días hablando con la pared que bloqueaba su vista; allí tirado como rata encima de miles de cadáveres.

Encantor amaneció un día pero ya no era vida. Era pasado, era la tristeza, su decepción y era lo que jamás pudo sentir realizar. Encantor amaneció  con lágrimas de fuego, con el corazón tomado en manos e hincado ante un supremo que llaman Dios.

EXHS

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