Cuando regresa Dios.
Cuando andaba desprotegido en medio de unas llamas que atemorizaban mi bienestar amenazando con quitarme mi vida, mi razón y mi destino, fue que pude volver a la calma en esa mañana en que descansé y dejé atrás el implacable maltrato que dañaba mi alma. Fue una mañana tranquila que abría los ojos con un descanso y por fin sentía alivio y era una comunidad de mi espíritu y el mundo. Parecía que entonces me habían escuchado los celestiales y pudieron cometer un poquito de justicia para darme una tregua en los enormes retos que me quedan por afrontar para que tome nuevamente un estandarte de independencia y luche por el bien de los que pisan esta tierra.
Era esa mañana como un nuevo empezar y entonces me di cuenta que ahora el sol debía brillar y qué clichés estoy diciendo.
Lo que tal vez quiero decir es que en esa mañana, al pasar el tiempo me vi nuevamente despertando en los ojos que me absorbieron por un amor tan gigantesco que me hizo olvidarlo todo y nací en ese mar de mirada furtiva y eterna.
Qué bonita es la vida que nos fragua intensos movimientos que nos mueven hacia el caos y al amor. Hacia el único destino de mirar a la mujer que podremos amar. Amar incesantemente como en aquél ocaso del mes....vienen los meses más hermosos y allí la mujer me invita un café y me pide que le haga el amor por toda esta vida que compartimos. La fortuna movió estas almas para encontrarse y despertar al infinito y que la muerte sólo sea un paso para mezclarnos con el universo que implica más posibilidades para manifestarnos en una intensa alquimia que promueva una felicidad provocada por los besos que nos damos a la vista de las estrellas.
Grita por las nubes y salta al espacio de soledad, tranquilidad y del silencio donde habitan las palabras más sabias que explican y harán saber de este amor tan sublime, tan especial y tan mío.
EXHS
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