El Trance del Corredor
Después de tanto tuve que parar y me quedé pasmado por los cambios radicales que sufría mi vida; pero volví a correr, pues no se puede dejar de hacer algo para lo que has nacido y por lo que funge como medio perfecto para sentir la vida.
El trance de mi vida, correr. Solo y con compañeros a veces. Uno de los placeres siempre ha sido medir mis capacidades con las de los mejores, allá en el Olimpo donde se asientan los Magníficos.
Y corriendo, corriendo, las piernas comenzaron a levitar por todo el terreno hasta escalar montañas de cristal que al final me arrojaron al paraíso del que tanto hablan todos; del que aspiramos, donde habita la tranquilidad y la indiferencia ante las tragedias y el dolor.
El dolor de correr que fue ignorado por el trance de soñar y de sentir, alegrías de amor por recorrer todos los paisajes que me auspicia mi mundo; cuántas gracias a mis piernas y estos pulmones que aspiran vida y exhalan mis más profundos pensamientos de amor.
Correr con tanto miedo por no saber dónde deparar y sólo un deseo: "que allí donde llegue, haya amor"
Erick Xavier Huerta S.
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