¿Cómo hago para llegar a ti?
¿Cómo hago para estar junto a ti? ¿Cómo hago para que yo sea sujeto en tus oraciones? ¿Cómo hago para que tu verbo siempre esté dirigido a mi corazón? ¿Cómo hago para quitar la soberbia y el egoísmo de pretender que sólo estés pensando en mí? ¿Cómo hago para quitarme de la mente la fe que tú me provocas, y las historias que surgen para acomodar el destino en ti? ¿Cómo hago para no desearte? ¿Cómo puedo pretender no quererte? ¿Cómo puedo hacer para no admirar tus ojos, tu boca, tu pelo, tu juego, tu cuerpo, tu piel, tu luz?
Estar vivo duele. Estar para amar, se siente, es doloroso, es una agonía.
Estar hecho para comunicar y para expresar la más grande luz que habita en mi corazón, es el tormento que debo atravesar todos los días cuando miro la luna, cuando cae luz de estrellas sobre mi cabeza, mi pelo y en la distancia escucho resonar el mar, tu nombre, destino.
Tú eres una nueva historia, un capítulo nuevo, un augurio de mi corazón, eres música, nuevas letras, nuevo arte, un nuevo camino, un renacimiento, un amor tan grande, inmenso. Pero, yo no sé, si te das cuenta, si tu corazón también te lo hace saber. Yo no sé de metafísica, pero hay voces dentro de mi espíritu, hay eco en la naturaleza, hay una magia inexplicable que me dice que vaya hacia ti, pero no sé cómo, no sé dónde, no sé qué palabra decir, qué conjuro aplicar para poder quitar de enmedio el tiempo y así amarte en el infinito.
Yo sólo siento, mi gran amor, y escribo, siempre, para ti.
Erick Xavier Huerta Sánchez
Comentarios
Publicar un comentario