Cuando te encuentre
La conocí una tarde, muy calurosa, entre egocéntricos, shows, entre la muchedumbre, el sudor del baile, las fachas, las modas. Sus ojos y los míos conectaron, y mis sueños se hacían realidad, y me ponía nervioso cuando se aproximaba a mí con postura recta y dispuesta a tocar mi corazón. Las sonrisas son benévolas, porque aligeraron mi tensión. Y yo contestaba lo que podía mientras trataba de encontrar nuevamente mi personalidad y mi inteligencia en esa desesperación de ser el hombre más perfecto, con movimientos precisos en la lengua, en el juego de mi rostro. Eso me hacía sentir descompuesto, desfigurado, monstruoso, a pesar de ser hijo de la naturaleza. Ella, era bella, mucho, con pelo castaño que se convierte en oro cuando la toca el brillo del sol, cuando su piel hace contraste y se ilumine en los blancos de los espacios. La invité a bailar, a pesar de que mis pies, también se desfiguraron, y me olvidaba de lo gran amante de la música y cómo podía yo deslumbrar en...