Cuando pierdo todo, gano.

Dios. Nada. Me reencuentro en la misma silla del pensamiento deliberando qué voy a hacer en mi vida ya que tengo la libertad pero no las condiciones, ni estoy en las circunstancias ni en mis deseos, estoy en todo y la nada. Por las calles deambulo pero hoy prefiero estar en mi cuarto. Estoy solo, escuchando las canciones de todos, comprando sin querer, gastando lo que no es mío, viviendo bajo el yugo de los que, algunos, quieren acercarse a mi vida. No valgo nada, en estos momentos, no me siento bien, mucho menos algo de valor para el mundo. No sirvo para nada aunque quiera esforzarme para hacerlo. No sirvo para nada. Me detengo en las calles bajo el cielo nublado del clima tan loco que se avispa en cada mes, no sabemos qué pasará. Son los tiempos que se descomponen con el clima, lluvia y calor, calor en invierno y frío en verano. No tengo nada qué hacer más que sentir los reproches de mis padres, los lamentos de mi familia, la lástima con risa con que algunas personas degustan mi fracaso. Pensé que cuando tuviera esta edad, y con estos logros, yo sería alguien. No soy nada. Estoy solo, pensando en Cristo y el destino, confiando en la superstición y siendo un tonto con fe. Degustan mi fracaso con esa risa violenta que corta mi alma. Me duele el estómago. Ya no aguanto la gastritis, producto del estrés. Dejé de correr y hacer ejercicio, porque no valgo nada. Mis logros no significan algo si no valgo nada. Los gritos de la gente me estresan, y sus planes llevándose a cabo, mientras yo espero mi turno, que tal vez nunca llegue. Sin sueños ni destino, un simple juguete de la existencia que tiene miedo a perder todo cuando no tiene nada. No tengo nada, exacto. Amores que se fueron, o quedaron en deseo. Mi vida no es vida, es una constante huida a un lugar que no existe. No tengo vida, solo simples deseos de seguir la corriente d elos que comparten mi estatus de vida social, que acaban sus estudios, luego un posgrado, piensan en familia y un puesto social que te dé reputación y respeto. ¿Habré luchado por el respeto? ¿Me lo habré ganado? No he ganado nada en absoluto. No tengo poder, soy una burla, una burla de Dios, del supremo. No tengo nada.

Estoy en la noche sin sueño, y me levanto sin ganas en los cielos azules que cobijan a mis enemigos y mis más grandes rencores. ¿Para qué luchamos? ¿Para ser sueños de otros? ¿Luchamos para ser la idea de alguien más? ¿Luchamos y nos desgastamos un periodo de tiempo que para el universo es poco y que para nosotros es tanto, sólo por vernos como los demás quieren? ¿Qué son las ideas? ¿De dónde provienen las ideas? ¿Por qué escribo esto? ¿Por qué me comporto así si no tengo nada? No tengo nada, ni ideas propias ni sueños propios. No soy nadie, soy una simple construcción de las mentiras que forjaron los hombres a sangre fría, con espada, en nombre de Dios y en nombre de sus antepasados, que tampoco sabían lo que hacían. El saldo es favorable, para los hombres que buscan una sola cosa: ser feliz.

No soy nadie. Mis depresiones se deben a una apatía. Vuélvete fuerte, levanta la cara y ten ánimo, sé feliz aún cuando no tengas nada, ni reputación, y toda tu lucha haya sido en vano; cuando todos se hayan burlado de tu legado, soy un hombre de pocas palabras y he perdido el sentido del humor, de la improvisación, de mis sueños. Justo hoy no tengo sueños ni quiero ser alguien importante en la vida, no quiero ser nada, a pesar de que lo diga mintiendo. Es verdad. No quiero más sentir, quiero morir bajo la sombra de los árboles, con frío y sin pena. Sin las lágrimas de nadie. Quiero estar solo, y ya no quiero más pertenecer a la comunidad de la naturaleza. ¿Por qué? No tiene sentido. A nadie le importa. ¿Quién habla este lenguaje? Hay comportamientos propios e impropios. Yo he sido todo lo que me dicta la razón, la verdad de los hombres y de los Dioses, y aún así no me encuentro. Aún así ando perdido, diagnosticando mi esencia. He estado solo, a lo largo de los tiempos, sin importarme qué pueda pasar, me comporto y he luchado, por tal vez nada. ¿Para qué diantres hubiese querido ser patriota? ¿Por qué hubiese querido ser algo más que un simple peón atrapado en provincia? ¿Por qué no me siento feliz? Me hacen falta muchas cosas. Tener títulos no sirve de nada. Ser licenciado, o doctor. No me sirve de nada. Sean ustedes felices con el poder del dinero que compra casas y autos, puestos políticos y amigos pasajeros que acaban apuñalándote por la espalda.

Dios no me escucha, o yo no sé hablar.
Todos mis sueños se han hecho añicos y ya no sé cómo proceder. Se me muere el alma y yo ya no soy feliz. Es muy fácil decir, ve por eso. Yo ya no puedo caminar, mucho menos puedo hablar. No puedo hacer las cosas. Estoy moribundo, con un alma que sufre retraso mental. No soy nadie Dios. No soy nadie y vine al mundo a no sé qué. Los estudios y la información me abruma y ya no sé qué hacer. Ya he perdido la confianza en mí, el amor por mí, y eso me da miedo. No tengo más de mí. No tengo más qué ofrecer. Estoy atorado en un hoyo negro al que nadie se quiere asomar. Estoy solo, sin una cuerda, entre miles de reos que gustan de verme sufrir en su mismo espacio. Levántate y anda. No puedo. Es demasiado tarde para mí.

Caen los rayos y la lluvia ya no me deja mirar al cielo. Son pequeños piquetes en mis párpados que cierran y abren rápidamente, pero no puedo ver. Todo se deforma por culpa de la gota de agua que cae del cielo. Mis amigos se burlan, pero ya no tengo. Ya no tengo amigos, no tengo una razón por la cual levantarme todos los días. Si me quedo sin comer ya no me importa porque me gusta sufrir. Me iré al infierno seguramente. Alguna vez quise a Dios, pero luego me sentí solo, no estaba él. 

El maldito que se hace la víctima o sufre porque sí. El maldito que llora en suplica de consuelo. El maldito soy yo. El que no sabe lo que hace. El que implora a un Dios que existe en su cabeza, se le llama fe. No la encuentro por doquier. No encuentro las fuerzas, a pesar de nadar en mares y andar montañas. Me duele el estómago, en la costilla donde a Cristo atravesaron con una lanza, y de ahí salió agua y fue un milagro. no hay sangre, me duele. Me estoy muriendo. No estoy triste, y ya dejo de sentir. El frío me deja sin sentir. Nadie me ama, nadie me quiere. No le importo al mundo donde vine yo a nacer. La felicidad que pude producirle a los demás, hoy no me da ningún saldo favorable. Estoy pobre y solo. Soy solo.

Todos los días me gritan un final infeliz. Lo que he hecho no tiene eco en la eternidad, soy un simple mortal esperando su muerte. 

Ya me cansé de ser infeliz. La felicidad se me murió, y no conoce de reencarnación.

Se acabó todo para mí.








No tengo sueños, ni vida propia,
mucho menos un Dios que se preocupe por mí.


exhs

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