Yo tengo que escribir, como perfecto cauce para matar mis lamentos y mis frustraciones. Para dar registro a los acontecimientos más tristes y felices de mi vida. Como esas cartas de infancia escritas con ternura que anidaban gran Fe porque ocurriesen los milagros en mi vida. Nunca encontré mejor forma para decir las cosas que escribiéndolas, porque se podía poner atención, releer las cosas y entender el punto perfecto de la causa de las situaciones. De donde provienen las cosas.
Yo tengo que escribir porque es la manera de de contar mis expectativas y deseos.
Lo dijo un maestro en primaria en escuchar, mi primer cuento. Vas que vuelas para escritor. Un elogio por un profesor. Y más tarde en universidad una maestra me regañaba por mi gran falta al uso de los signos de puntuación. Y un profesor me dijo que debía publicar, porque me había tardado.
Toda mi vida he escrito, y lo comencé haciendo a Dios, que me ayudaba en mis peores momentos. Era una forma de hacer saber a algo fuera de mí que había esperanza, y alguien que se preocupaba por ayudarme a salir adelante, como si fuera emisario, el único, un protagonista en la historia de los hombres y el planeta tierra de la creación.
Escribiendo cuento mis deseos.
Y no me siento tan solo.
exhs
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