El destino huye de mí
Ahora ya no sé qué hacer. Cumplí con el protocolo social y no llegué a ningún lado; inclusive sacrifiqué mis sueños y mis deseos, y tal vez ese fue mi error. No encuentro mi rumbo, soy naufrago en mis miedos y decepciones. No tengo a dónde ir. No sé qué hacer. Si mis Padres aún no encuentran su destino, yo no tengo que ser. No puedo jactarme en mis ilusiones si tengo qué comer y la necesidad de sentirme vivo, amando, porque sólo así se puede ser. No puedo amar, no tengo con quién. Una mujer, rehuye en mis sueños y en la realidad, no la puedo besar.
El destino huye de mí. No soy una persona ni la máscara que construí. No soy de donde vengo ni tampoco tengo un lugar al que llegar. Navego en los desconocido, y no quiero el mismo rumbo que tomaron los demás. Voy solo y quise estar acompañado pero el destino lo negó para mí, debo estar solo. Solo. Abandonado, cargando conmigo, que no es poco, es suficiente para sentir dolor y decepción; para sentir la ira de no tener nada por qué vivir. Quiero vivir Dios, no me niegues la oportunidad de labrar con mis manos una casa hecha de bondad y honor.
Caen sobre mis hombros una luz blanca, emitida por la virgen y me siento bendecido, tranquilo sin aludir a mis más grandes miedos, porque me dijeron un día de la tierra que pisaría pero eso se ve lejano, casi ficticio, más irreal que lo que puedo tocar con mis manos. Y sin embargo, confío. Con plena fe deambulo por las sombras con temor, porque no puedo ver; y voy desangrando mi costilla, herido y sin placer, con la esperanza de ver algún día la luz otra vez. Que algún día pueda sentirme querido, amado y con la posibilidad de ser en el presente, sin tener que escribir mis memorias porque disfruto más estar viviendo que atravesando los umbrales de mi alma con la pluma en la mano, y un terreno de hojas que plasman todo lo que he querido tener.
Del tener al ser soy, pero perezco en mis intenciones sinceras de dar de mí lo mejor. Soy un hombre sincero, honesto y con un profundo sentido de y por la verdad. Soy un hombre honorable que se apega a las clausulas del respeto y del amor. Pero no poseo nada, sólo mis ganas. No tengo más que mi querer ser, porque en la vida me la paso especulando y deseando, sin poseer. Soy libre, pero no valgo para los demás. No siento que yo valga para el mundo. No tengo la sensación de haber tenido la responsabilidad de nacer porque así lo quisiese el mundo. Y sin embargo, disfruto, con mis 5 sentidos, todo lo que me da el mundo.
El destino huye de mí, y eso alimenta mi esperanza.
exhs
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