Susurros.
Yo quería ser actor.
Los susurros desde la infancia dictaban en mi corazón el camino a la interpretación. Los miedos y la angustia, el ataque de pánico a quedarme solo y no ser más de lo que los Padres esperan me hacen tomar nuevas decisiones, cambia mi rumbo y no sé a dónde voy. Los años transcurren y mi sueño sigue intacto `por querer ser un interprete exitoso en la industria del cine. Como Robert de Niro, como Al Pacino, como Christian Bale, como Brad Pitt, como Tom Cruise, como Pedro Infante, como Pedro Armendariz. Así se grande son los sueños, así de grande se proyectaba el mil máscaras; quien interpreta a toda la gama de roles de vida en vida, el zapatero, el injusto, el corrupto, el héroe, el enojado, el rencoroso. Toda la verdad en cada expresión y cada gesto. Mis miedos no me dejan ser, he perdido confianza en mí.
He perdido y me he alejado de lo que pude ser, de lo que he querido. Soy un actor nato. Soy lo que rechacé y lo que he perdido. Traspasé de eso, y lo tiré a un lado enojado con Dios y el fatal destino, por eso estudié una carrera más a fin a mis sentimientos y mis quereres. Después seguí para poder ser más en el ámbito académico y conocer más, mucho más. Saber es un arte. Sin duda, soy artista que dibuja, canta y lee. Que actúa, lee y redacta. Soy un hombre derrochando lágrimas cuando termina y espera un nuevo rumbo, ya no sé qué hacer. Escucho los susurros de nuevo de la voz cuando pido auxilio a Dios, vete y vuélvete actor.
Vuélvete actor de cine. Toda mi vida se compone de ello, y no es más apreciación. Yo quiero interpretar. Me he dedicado mucho a exigirme demás y no sé cuál verdad estoy acatando.
¿Estaré engañando a mi destino?
¿Estaré engañando todo lo que soy?
¿De qué se compone la venida al mundo? ¿A dónde me empuja todo esto? El loco de verdades difusas.
El joven criado en imágenes rápidamente supo que quería ser actor. No en balde lucho por ello.
Fui a curso en preparatoria y enojaba en primaria cuando no me daban papeles en obras. Tomaba el micrófono y me divertía disfrazándome y encarnando los personajes que veía día a día.
Yo quería y quiero ser actor.
Para perderme de mí, para encontrarme en los demás. Para que mi trabajo claro o ambiguo demuestre la verdad. Escribo de actores, escribo guiones, escribo y escribo para reinventarme. Me descubro llorando en la madrugada porque no he sido quien soy. Aún tengo miedo porque no siento a Dios, sólo un susurro, un grito molesto que nomme deja hacer ni ser. No sé qué puedo ser. ¿Cómo acaparar las fuerzas para tomar aire y correr a lo que quiero?
Se paraba en frente del salón para interpretar. Lo siguió haciendo hasta que re-configuraron sus deseos la sociedad y la escuela.
No sé qué puedo ser.
¿Seré de la tesitura de quienes sí pueden actuar brutalmente?
¿Seré eso o ha muerto ya en mí?
¿Tengo melancolía de lo que algún día fui?
Mi vida sigue corriendo a 24 cuadros por segundo. Mi vida sigue encantada con la cámara; y he perdido amigos y he perdido la intención de ser cuando más necesito. Porque ahora no sé por dónde empezar, no sé a quién pedirle ayuda.
Grito a Dios y escucho el susurro de mi vida.
Sé un artista.
Se un artista.
Allá vas, corres que vuelas para escritor. Grita en tu corazón la verdad de hacer frente a pantalla y frente a gente, sobre la gente y por al gente. De risas y me imagino lo que puede ser el mundo de la actuación.
Me he olvidado de quién soy.
Mis noches cortan mi alma.
No puedo dormir, no puedo vivir bien, me desajusto en los horarios de la vida, del día, y no sé qué hacer con todo este potencial. ¿Cómo lo encauzo? Se desaprovecha mi existencia. Al futuro vamos aunque no querramos, aunque no caminemos hacia allá. El futuro nos aguarda, el universo está en constante movimiento y nos pondrá en el lugar adecuado. Yo no sé cantar y la poca confianza que tenía la perdí.
Ya he llorado en muchas salas de cine cuando veo un sueño frustrado proyectado en pantalla.
Ya he llorado tirado cuando estaba por definir los próximos 5 años de mi vida cuando terminé preparatoria. Las cosas no se dieron por lógica y por lógica entiendo que el mundo planea según su antojo y beneficio. No sé quién soy ni lo que puedo hacer y así voy a la cama todos estos días, angustiado y desesperado por no entenderme, a Dios, a mi existencia y mi relación con todo esto: mi Padre, mi madre, mis hermanos.
No entiendo precisamente cuál fue el bosquejo para dibujarme. No comprendo la situación en la que me encuentro. Veo toro salvaje, veo harsh times. Espero Batman. Siento y pienso en mi próximo cumpleaños, lo espero como ningún otro, me da ansiedad porque existen algo más allá que dicta que allí me espera la muerte, no sé por qué. Es el fin de mi vida, el próximo día que recuerda cuándo nací.
El próximo cumpleaños, el de los 25 cumplidos, venido al mundo a sentir querer ser actor y después perderse en innumerables ideas de los empresarios, políticos, económicos, actores, comediantes, guionistas, directores, pintores, escritores. No sé qué voy a hacer.
Me muer, la muerte recorre a pasos furiosos, rápidos todo mi cuerpo, me va desapareciendo, voy dejando de existir; me voy con los recuerdos de las palabras de Robin Williams en good will hunting.
Voy dejando de existir rápidamente, hasta el día de mi cumpleaños.
No gocé de amores cumplidos, llenos de tierra, todos anduvo por los cielos y mares, sin poderles ver, sólo imaginarles. Sólo diseñar en un espacio fuera de todo lo que aquí existe, diseñando allá los besos y las historias de amor. Mi amor fue metafísico.
Mi vida.
Hasta ahora ha sido así.
exhs
Los susurros desde la infancia dictaban en mi corazón el camino a la interpretación. Los miedos y la angustia, el ataque de pánico a quedarme solo y no ser más de lo que los Padres esperan me hacen tomar nuevas decisiones, cambia mi rumbo y no sé a dónde voy. Los años transcurren y mi sueño sigue intacto `por querer ser un interprete exitoso en la industria del cine. Como Robert de Niro, como Al Pacino, como Christian Bale, como Brad Pitt, como Tom Cruise, como Pedro Infante, como Pedro Armendariz. Así se grande son los sueños, así de grande se proyectaba el mil máscaras; quien interpreta a toda la gama de roles de vida en vida, el zapatero, el injusto, el corrupto, el héroe, el enojado, el rencoroso. Toda la verdad en cada expresión y cada gesto. Mis miedos no me dejan ser, he perdido confianza en mí.
He perdido y me he alejado de lo que pude ser, de lo que he querido. Soy un actor nato. Soy lo que rechacé y lo que he perdido. Traspasé de eso, y lo tiré a un lado enojado con Dios y el fatal destino, por eso estudié una carrera más a fin a mis sentimientos y mis quereres. Después seguí para poder ser más en el ámbito académico y conocer más, mucho más. Saber es un arte. Sin duda, soy artista que dibuja, canta y lee. Que actúa, lee y redacta. Soy un hombre derrochando lágrimas cuando termina y espera un nuevo rumbo, ya no sé qué hacer. Escucho los susurros de nuevo de la voz cuando pido auxilio a Dios, vete y vuélvete actor.
Vuélvete actor de cine. Toda mi vida se compone de ello, y no es más apreciación. Yo quiero interpretar. Me he dedicado mucho a exigirme demás y no sé cuál verdad estoy acatando.
¿Estaré engañando a mi destino?
¿Estaré engañando todo lo que soy?
¿De qué se compone la venida al mundo? ¿A dónde me empuja todo esto? El loco de verdades difusas.
El joven criado en imágenes rápidamente supo que quería ser actor. No en balde lucho por ello.
Fui a curso en preparatoria y enojaba en primaria cuando no me daban papeles en obras. Tomaba el micrófono y me divertía disfrazándome y encarnando los personajes que veía día a día.
Yo quería y quiero ser actor.
Para perderme de mí, para encontrarme en los demás. Para que mi trabajo claro o ambiguo demuestre la verdad. Escribo de actores, escribo guiones, escribo y escribo para reinventarme. Me descubro llorando en la madrugada porque no he sido quien soy. Aún tengo miedo porque no siento a Dios, sólo un susurro, un grito molesto que nomme deja hacer ni ser. No sé qué puedo ser. ¿Cómo acaparar las fuerzas para tomar aire y correr a lo que quiero?
Se paraba en frente del salón para interpretar. Lo siguió haciendo hasta que re-configuraron sus deseos la sociedad y la escuela.
No sé qué puedo ser.
¿Seré de la tesitura de quienes sí pueden actuar brutalmente?
¿Seré eso o ha muerto ya en mí?
¿Tengo melancolía de lo que algún día fui?
Mi vida sigue corriendo a 24 cuadros por segundo. Mi vida sigue encantada con la cámara; y he perdido amigos y he perdido la intención de ser cuando más necesito. Porque ahora no sé por dónde empezar, no sé a quién pedirle ayuda.
Grito a Dios y escucho el susurro de mi vida.
Sé un artista.
Se un artista.
Allá vas, corres que vuelas para escritor. Grita en tu corazón la verdad de hacer frente a pantalla y frente a gente, sobre la gente y por al gente. De risas y me imagino lo que puede ser el mundo de la actuación.
Me he olvidado de quién soy.
Mis noches cortan mi alma.
No puedo dormir, no puedo vivir bien, me desajusto en los horarios de la vida, del día, y no sé qué hacer con todo este potencial. ¿Cómo lo encauzo? Se desaprovecha mi existencia. Al futuro vamos aunque no querramos, aunque no caminemos hacia allá. El futuro nos aguarda, el universo está en constante movimiento y nos pondrá en el lugar adecuado. Yo no sé cantar y la poca confianza que tenía la perdí.
Ya he llorado en muchas salas de cine cuando veo un sueño frustrado proyectado en pantalla.
Ya he llorado tirado cuando estaba por definir los próximos 5 años de mi vida cuando terminé preparatoria. Las cosas no se dieron por lógica y por lógica entiendo que el mundo planea según su antojo y beneficio. No sé quién soy ni lo que puedo hacer y así voy a la cama todos estos días, angustiado y desesperado por no entenderme, a Dios, a mi existencia y mi relación con todo esto: mi Padre, mi madre, mis hermanos.
No entiendo precisamente cuál fue el bosquejo para dibujarme. No comprendo la situación en la que me encuentro. Veo toro salvaje, veo harsh times. Espero Batman. Siento y pienso en mi próximo cumpleaños, lo espero como ningún otro, me da ansiedad porque existen algo más allá que dicta que allí me espera la muerte, no sé por qué. Es el fin de mi vida, el próximo día que recuerda cuándo nací.
El próximo cumpleaños, el de los 25 cumplidos, venido al mundo a sentir querer ser actor y después perderse en innumerables ideas de los empresarios, políticos, económicos, actores, comediantes, guionistas, directores, pintores, escritores. No sé qué voy a hacer.
Me muer, la muerte recorre a pasos furiosos, rápidos todo mi cuerpo, me va desapareciendo, voy dejando de existir; me voy con los recuerdos de las palabras de Robin Williams en good will hunting.
Voy dejando de existir rápidamente, hasta el día de mi cumpleaños.
No gocé de amores cumplidos, llenos de tierra, todos anduvo por los cielos y mares, sin poderles ver, sólo imaginarles. Sólo diseñar en un espacio fuera de todo lo que aquí existe, diseñando allá los besos y las historias de amor. Mi amor fue metafísico.
Mi vida.
Hasta ahora ha sido así.
exhs
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