El regreso del PRI.
Después de 2006, el IFE ya no podía permitir otra desestabilidad política. Los medios habían aprendido a que la elección federal era un tema delicado, controlar al pueblo es una cosa seria y no pueden liberar al monstruo. Para hacer jornadas cívicas, necesitamos medios persuasivos. Desde hace más de 6 años, un candidato fue electo para encabezar un proyecto de nación bajo los intereses de quienes han consolidado la manera de hacer las cosas en la patria que está en medio de la América.
Con 1% de las casillas computadas, el presidente del IFE da a conocer los resultados. El presidente en gestión felicita al nuevo electo sin mencionar la tendencia del segundo lugar en ascendencia. México ya ha librado muchas batallas perdidas y nuevamente se encuentra en la incertidumbre y la desesperanza. Pero no hay por qué preocuparnos. Fue en 1988 cuando una mayoría se alzó con un partido de izquierda pero perdieron misteriosamente. De manera hábil, el presidente Carlos Salinas de Gortari hizo tremendo trabajo para ganar favoritismo entre la población con un estupendo trabajo en medios, con artistas y con una política económica que supuestamente nos llevaría a primer mundo. Con empleados capacitados, egresados de las mejores universidades del mundo, México estaba listo para ser cabeza de América Latina y el mundo. No sucedió así. Pasan los años, Vicente Fox derroca al partido hegemónico y 6 años después de su gestión lo ayuda a volver. El pueblo quiere más paternalismo, no aprendimos a vivir en el parlamentarismo. El presidencialismo volverá, con una primera dama actriz de telenovelas del medio más importante del país, el que dice cómo son las cosas y cómo deben ser. México está de vuelta en el rumbo acostumbrado de los conservadores, para rescatar valores y la paz social aunque existan devaluaciones.
En las redes sociales, los fenómenos de nuestros días, un sentir de malestar existe entre quienes no tienen parientes o no militan en el PRI. Los demás tienen enojo y algunos dicen estar dispuestos a apoyar al presidente electo. Hay que ayudar a México y comprometernos, cada uno desde su trinchera a hacer de este, un lugar mejor. Y hablan y dicen, se sienten y visten de líderes sociales y de los seres ecuánimes que lograrán aplicar entre las masas, cordura y coraje para luchar todos los días por un país y por un sistema que cada vez termina por fulminar los residuos de las esperanzas de un cambio donde sí se vea la felicidad fraternal.
Amigos y amigas que siempre enjaretan el deber con México, la responsabilidad del ciudadano a criticar y a hacer cuando hemos tenido ya un siglo de asesinatos, represión social y autoritarismo. Asesinatos a estudiantes, impunidad y corrupción. Vivimos en el cállate y déjate gobernar. Sé feliz con lo que tienes, me dirá la iglesia. Sé feliz como estás, da gracias a Dios que hay quienes saben qué hacer y cómo hacer las cosas y no te preocupes por el mañana, porque hay que disfrutar el presente.
Para un joven como yo, a cuarto de siglo de experimentar el animal político, la vida social y el civismo que me obliga y me hace ser, yo no puedo enterar a mi espíritu de más ganas de vivir; porque pueden ser los tiempos, pueden ser las formas, el sentimiento y la circunstancia donde estoy por descubrir qué haré con mi vida. La vida y la política, como diría Beltrones. La política ensimismada en la traición y las alianzas estratégicas, los principios hechos a un lado, la sombra del Che Guevara que da la vida por principios, el miedo a perder la vida, mi miedo, mi no saber qué hacer. Son las impotencias. Es la frustración y muchos no se ponen a pensar en el daño que se hace a los deseos e ímpetu que puede tener un joven de ver cambios verdaderos, realmente ideales puestos en practicas y no la defensa territorial de posesiones e intereses del círculo de confort.
Al joven loco no se le respeta, se le da por un lado sin igual, se le tira de ingenuo y ponte a crecer que tu etapa igual que la infancia será, la del joven, igual de efímera y rápida. Pronto serás el adulto que se acopla al sistema, que calla, escucha y aprende. Que va comprendiendo que la justicia y la moral son dos cosas que se acoplan al bienestar particular.
En la democracia participativa no gana precisamente la mejor opción, es el problema del sistema. En la democracia de nuestros días siempre ganan los ricos y los intereses se quedan entre familia. A nivel local, del municipio donde provengo, el cuñado está con la oposición y el hermano como candidato, el grupo hecho a un lado traiciona a su partido; todos ven por su hueso, las venganzas y la mezquindad se siembran porque vale el dinero y mi ego. Valen más cosas. Cambiar nosotros en tiempos de la muerte de las esperanzas, en tiempos donde recordamos cuántos han alzado su voz y les han reprimido, las luchas impotentes ante la fuerza del Estado y de quienes deciden la elección. Siempre ha sucedido eso y engañarnos será solamente seguir aplazando el existencialismo del que alguna vez varios filósofos escribieron. Y contemplar la belleza, hacer lo que nos gusta y encontrar en el amor un refugio ante una realidad catastrófica que mata anhelos, que mata los cambios, que persiste en preservar un círculo vicioso.
El joven de aquellos años pintaba graffitis en la pared diciéndose revolucionario, transformador del mundo. Hoy se sienta en la silla y mira con indiferencia la frontera que separa su clase de las demás. Se mira en cocktails de alta jerarquía, bebe champaign y festeja con artistas, cantantes del hollywood y a veces es invitado a la casa blanca. El estilo de vida de su función ya no le permite regresar a esos días en que partirse la madre era trabajar para comer o morir. Los ideales se acomodan a su beneficio y va corrompiendo poco a poco a su alma porque la vida no es lo que quiso ni lo que imaginó; tuvo que aprender de Maquiavelo, tuvo que aprender que en la guerra todo se vale, que el poder es el fin que justifica los medios; y que la muerte sólo culmina el disfrute de existir, sin importar qué pase, pues, muere el rico, muere el pobre, muere el corrupto y muere el justo.
2 de Julio del 2012
Erick Xavier Huerta Sánchez
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