Perdón se dice al amor.
Siento mucho no poder articular las palabras para expresar redención ante el amor. Siento mucho tener la impotencia de no poder combatir la distancia y el tiempo, las circunstancias y las oportunidades que tanto escasean en nuestras vidas.
Lamento que en mi corazón, no exista el tiempo y sólo esté habitado por ti. Lamento que pasen los años y que yo siga aspirando a estar junto a ti.
Lo siento, lo lamento. Lamento no saber qué hacer. Porque evidentemente, la tierra ha jugado, y no se entiende con el corazón.
Ante la conmoción de levantarme un día pensando en ti, en que aún las cosas pueden suceder en mi imaginación, cometo los errores de presentarme abruptamente y querer entablar una conversación contigo.
Siento que te haya hecho yo enojar. Siento que haya yo hecho desesperarte por no poder hablar. Tal vez ha sido porque he vivido solo durante mucho tiempo. Tal vez por eso, porque a veces, cuando salgo a la calle, la miro vacía, mojada en el pavimento por culpa de la lluvia. Pero, no era mi intención molestar tus anhelos. Nunca he querido ser un estorbo en tu vida y siempre he guardado silencio. Pero ahora, el mismo tiempo ha dictado que el amor, no es para siempre, ni que la misma agonía que sufro yo, entonces estaba sucediendo en ti, en tu corazón. Tal vez contigo, yo fui un recuerdo o una pequeña premonición de algo, no más, no menos. Al final de cuentas, por lo menos, eso que pasó en mi corazón, sirvió para despertar, todavía hoy, con dicha y fulgor.
Lo irónico es que yo haya permanecido fiel a tu figura, al recuerdo de tu rostro. Y eso ahora parezca un error para ti.
Mi conmoción se origina en que, pasando tantos años, yo siga pensando que encontré lo que jamás había estado buscando, y que lo dejé ir. Pero así, pasaron las cosas, y lo lamento. Ahora queda claro que algunas cosas que pensaba o intuía estaban fuera de la tierra. Tal vez sea un padecimiento que fue equivocado desde el principio. Tal vez sea que no quise esperar a que el mismo destino hiciera las cosas como las que tenía que hacer. Pero yo no quería esperar a verme viejo y a encontrarme de nuevo con la oportunidad de amar a la mujer que siempre fue destino en mi vida.
Pero, ¿y ahora, sin corazón?
No estoy loco, sólo me enamoré durante muchos años y me adentré al desierto y no sé a dónde llegaré. En todo ese trayecto siempre pensé en que las cosas más valiosas las reencontraría al llegar a mi destino, y por eso sigo teniendo fe. Y si no quieres saber nada de mí, me quedan mis palabras, mis memorias, me quedan las conversaciones y mis confesiones a los pocos que han podido conocer mi historia.
Perdón se dice al amor. Perdón y lamento tanto no poder haber sido objeto de mejores circunstancias, de mejores condiciones para que esto hubiera florecido en un mejor campo, bajo un mismo cielo, sin esperar tanto a que confluyeran nuestros destinos por un mismo camino.
De alguna manera, han sido cómplices del amor obligado al esfuerzo de olvidarse, los cielos, las noches, donde mayormente tuve sueños contigo.
La mejor dicha que puedo tener es saber que serás tan feliz como siempre han querido mis sueños, como alguna vez yo imaginé que lo sería contigo brindándote todo mi amor.
Erick Xavier Huerta Sánchez.
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