BREXIT/ INCONSISTENCIAS NEOLIBERALES

BREXIT
INCONSISTENCIAS NEOLIBERALES


Primero parto de las nociones básicas del liberalismo, acabar fronteras, reducir impuestos, dar paso a los derechos fundamentales del individuo por encima del denominado "Pueblo" y respetar la propiedad privada. El estado debe limitarse ante los fundamentos del individuo libre en sociedad. Sin embargo, esa ha sido la lucha contra los fundamentos de Carlos Marx, que a pesar de que muchos soberbios intelectuales creen haberlo destruido, aún, en nuestros días, no le acaban por entender, y su obra sigue vigente, siendo best seller y libro base de estudio para la economía.

Me ha llamado mucho la atención saber de las ideologías económicas, y creo que todos en algún punto reflexionan sobre premisas básicas en los valores fundamentales de la creación. Necesitamos la urgencia de sobrevivir y respetar la naturaleza del curso de las cosas, en el propio desarrollo de la sociedad, sin la soberbia intervención por parte de eruditos que así se auto clasifican una vez que llegan al poder en gobierno. 
La intervención estatal en el curso del mundo mercantil y del desarrollo de los individuos, ha venido, en situaciones socialistas, a mermar en la consigna fundamental de aquellos fundadores de los Estados Unidos de Norteamérica, cual es: buscar la felicidad.

Sin embargo, aquel ideal liberal, por reducir fronteras, no gravar en importaciones, liberar al mercado, dar paso a escenarios multiculturales; ahora parece irritar a esos mismos que estaban pugnando por eso, porque ahora dicen, que había un Estado Benefactor, monstruo voraz ubicado en Bruselas que no respetaba esas consignas. Y es cierto, pero no es tan sencillo como estar pensando que un día podemos resolver todo si acabamos con la política, con el gobierno, con la diplomacia y con el orden de las instituciones. Hoy, precisamente, es cuando más necesitamos de la política diplomática. El Estado no va a desaparecer. El Estado ha sido una figura fundamental para instaurar orden y progreso en las sociedades, que se conforman por una serie de grupos individuales que congenian en construir espacios comunes para el desenvolvimiento de la vida en familia. La familia es la institución base de la sociedad. 

Pero al parecer, los soberbios intelectuales del liberalismo parece que no gustan de ninguna idea, ningún acto. Para ellos, la anarquía es clave en esta vida. Y la anarquía no va a suceder. Siempre habrá líderes que comanden las rutas de nuestras sociedades. Podemos pretender renunciar a ellas e irnos a otros lugares. Pero nuestra patria es nuestra madre, nuestra patria es nuestra casa. ¿Para qué pensar entonces en irse a otros lugar cuando donde es nuestra residencia posee tantos males?

Los liberales, soberbios intelectuales, ha  mostrado contradicciones. Parecen ir siempre en contra de todo. No parecen pugnar por ciertos mecanismos que partan de donde estamos, en las condiciones que nos encontramos, para comenzar a hacer. Sus medidas son radicales. Después pugnan por hacer desaparecer prácticamente toda la base de estabilidad y derecho para promover equilibrio y felicidad a los individuos. No. Para ellos, la anarquía y la preocupación por la supervivencia, son las medidas fundamentales para dar paso al progreso. Pero no vivimos en un mundo enteramente salvaje. Vivimos inmersos en una infraestructura y en un mercado que hemos intervenido en hacer. Hemos dado paso a una serie de mecanismos y orden que ya no han podido garantizar ni siquiera el derecho a luchar por sobrevivir. Por eso, tenemos que pensar más allá de esas bases ideológicas, simplistas efectivas en liberalizar el mercado y mandar a gobiernos y políticos al diablo. 

Es cierto que necesitamos clase, altura y esfuerzo. Siempre hemos necesitado eso. Pero ahora, ante la lógica, también debe haber sensibilidad y debemos pensar también en una economía de otro orden, fuera ya de esta impresión y cotizaciones en base a metales y en base a especulaciones. 
Ahora, los soberbios intelectuales de la farándula, se alegran por el Brexit. Ahí sí se alegran, a pesar de que esta maniobra resulta un claro levantamiento de muros. Algunos festejaron la caída del muro de Berlín, y hoy esos mismos, festejan el levantamiento del muro de Reino Unido. Que por supuesto es una maniobra xenófoba, anti imperialista del movimiento popular. 

Esos mismos que siempre atacan el populismo, ahora festejan un voto, supuestamente informado y de una clase superior, "blanca", que votó por ser autónomo y ya no estar ejerciendo acuerdos diplomáticos con el gremio de países que se unieron en beneficio de ser un grupo donde ese mercado común sirviera de ejemplo para el mundo, en términos de lo que el neoliberalismo debe ser. Y para el Reino Unido no sirvió. Por supuesto, porque tenemos, entre pueblos, tradiciones e idiosincracias diferentes, pero ahí estriba el reto, ahí estriba el desafío de la política y de la diplomacia. Pero ahora, los grandes pensadores liberales, parecen ya no estar de acuerdo con esa intención que naciera por los años de 1975. 

Ahora dicen que no le tienen miedo a los cambios. Cuando prácticamente es un retroceso a esos años de proteccionismo. El Reino Unido nunca quiso entrar de lleno a la unión europea, tanto que nunca quiso hacer desaparecer ni abandonar su moneda. Para ellos, la libra esterlina permanecería. De alguna forma siempre fueron independientes. Faltó voluntad, pero también estaban en el cauce y en los pasos para ir avanzando a ese ideal económico que tanto añoran los capitalistas. Que hay inflación, que hay deuda, que hay subsidios. Bueno, pues eso es parte también del capital.

El capital especulativo, prestado por medio de tasas de interés, por inversión y demás factores, son parte de un sistema capital. El capital mueve incluso aquello que no está forjado. ¿Y ahora se quejan?
Esto es muestra también de la falta de sensibilidad y voluntad política de trabajar con los demás para ejercer medidas de orden y, sobre todo, de soluciones. Somos capaces de solucionar entre todos. Para eso existen los acuerdos. Y ahora, los que se auto denominan liberales, festejan el egoísmo y la decadencia del trabajo en equipo, del acuerdo, del diálogo y del reto de construir soluciones a partir de problemáticas comunes. 

Es el Reino Unido, donde aún hay una familia real que accede a privilegios sólo por nacer en ese seno. Reino Unido, país rico, socio imprescindible de los Estados Unidos. El segundo al comando de las riquezas en la unión europea donde hace poco pertenecía. Y esto, evidencia la falta entonces inmensa que habita en un liderazgo mundial. Porque en vez de usar ese liderazgo para el bien común, Reino Unido persevera en su egoísmo, haciendo a un lado a aquellos países, también colonizadores y esclavos que ahora forman parte, aunque no guste, de una economía global y una interdisciplinariedad de culturas en contexto mundial.

Pero ahora resulta, que mientras estemos separados, o se levanten muros, es mejor diplomacia para gestar libre comercio. Has ahí llega la contradicción y la inconsistencia de estos tipos que creen saberlo todo porque los números arrojan más gasto que ingreso. A pesar de que, muchos de los ideales y de los sueños logrados en la humanidad han sido por haberlo arriesgado todo, por haberlo apostado todo, al punto de perder incluso la vida. Somos seres humanos, no máquinas. Pero cuando hay que comer, tienes que gastar todo tu dinero si es que todo eso alcanza aunque sea para una sola comida. 

Estamos pues hablando de nuevos idealismos, de mundos maravillosos y paraísos financieros y económicos que no pueden resultar ante coyunturas donde la gente muere de hambre, donde ocurre la venta de seres humanos por dinero, explotación, trata de blancas, prostitución, negocio de armas. 
Es un hartazgo estar viendo estas sapiencias de construcciones idealistas basadas en pensamientos existenciales cuando lo único que nos ha hecho avanzar y alcanzar cosas increíbles siempre ha sido el entusiasmo y las utopías.
Por supuesto que se puede crear el paraíso en la tierra. Este es nuestro paraíso, y basta de estar pugnando por un fatalismo que de parte o que alimente ahora a un sistema feudal, impune y corrupto que da privilegios enormes a un pequeño porcentaje de seres vivos. 

Si queremos mundo salvaje y supervivencia natural, destruyamos todo lo que hemos construido en estos miles de años. Pero no pensemos ya en contextos anteriores donde se apliquen reglas económicas obsoletas ante un mundo voraz de la oferta, la demanda, la especulación, la extorsión, la violencia y el abuso.

También romper el protocolo, es romper paradigmas. Pero muchos de estos intelectuales galardonados en el extranjero, presumen que el conservadurismo del traje inglés es el superior armamento para continuar pugnando por las verdaderas ideologías que den paso al progreso. 

Criticar el abuso de la razón, también es un abuso. ¿Quién posee la verdad? Más allá de ideologías y fundamentos, estamos aquí, hoy, para construir, para plantear situaciones concretas ante urgencias y visiones hacia nuestro por venir. 
Lo dijo Tony Blair, "abandonamos la mejor unión política y el mayor mercado comercial del mundo". Esto, para muchos liberales, debería ser el gran fracaso y el gran retroceso en el camino para su ideal. Pero no lo han tomado así. Su contradicción contra todos los fenómenos que ocurren en la vida social y política global, es oportunismo perfecto para mostrar que ellos son "diferentes". Sin duda, es el triunfo del nacionalismo conservador y de la xenofobia. 


Nuevamente, la democracia derrotó a la democracia. 
El referédum tan aplaudido, no consideró votaciones de los ingleses fuera de su país porque la ley no lo permite. Una maniobra muy buena para prevalecer el proteccionismo. Ante esta esfera el primer ministro dio su renuncia, abandonando un proyecto por el cual no juró actuar. Eso habla bien de Cameron, de sus principios y su honestidad intelectual. Aquella democracia diplomática fue derrotada por la democracia de un organismo Democracia individual contra la grupal. Somos animales políticos, no somos entes anti sociales, entes de otros universos. Compartimos un mismo espacio y nuestras familias confluyen en un mismo recorrido. Nuestra existencia no es meramente por hacer dinero para comprar productos industriales.


La democracia es nuestro sistema fundamento de la filosofía política, mientras que ese ideal del mundo del progreso es fundamento de la filosofía económica. Dos fundamentos filosóficos de universos distintos los estamos forzando a congeniar, a construir y navegar en un mismo sentido. 


Si queremos luchar y pugnar por un mundo más unido, camino en el que inevitablemente hemos caído, no debemos dar retroceso ni aniquilar nuestra fe en el inagotable recurso del ingenio de nuestra mente para encontrar solución a los problemas, por medio del diálogo, de la interlocución, del rescate al lenguaje.

Es eso y nada más. 

Basta de tratar de abusar al discurso lógico de los fundamentos de la razón.
Seamos más humanos en el mundo industrial.







Erick Xavier Huerta S.

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