Neoliberalismo, de nuevo los piratas.
Sí, hay un debate en la mesa que deja fuera ideologías izquierdistas y derechistas, y también de centro, porque cualquiera es una de las infinitas maneras que tiene el hombre de cometer estupideces, porque todas, en efecto, son producto de una hemiplejía moral. Y eso lo dijo el gran filósofo José Ortega y Gasset.
La filosofía y la ciencia nos abren espacio a la razón y al progreso. Sin embargo, la tecnología ha quedado a merced de una fuerza barbárica. Y en eso estriba la lucha de hoy, entre la razón y las pasiones, pero esas, aquellas que son negativas. No todas las pasiones son malas. Hay pasión por escribir, por hacer el amor, por abanderar la libertad, el honor, la disciplina, los valores, por trabajar con rectitud. Es la pasión por el conocimiento. Y no todos la pueden adquirir, no en un mundo con demasiado ruido y presión. Sin embargo, hay luces, siempre, deambulando por el mundo, enseñando a meditar y abriendo espacios para el conocimiento. Hay activistas, muchos, tal vez más de los que se pudiera pensar que necesita un mundo para cambiar, para progresar. Hay ideales, grupos de conocimiento, grupos de estudio y lectura. Tal vez son pocos los que tienen algún doctorado en el mundo del dinero, donde puedes ganar más jugando al fútbol que de haber invertido mucho tiempo en un conocimiento que tal vez, después de una ardua investigación que se imprime en papel, a la hora de ser publicada queda totalmente obsoleta. Porque así es la información, así es la intemperie, así es de vertiginoso el mundo de la era del conocimiento, la llamada revolución del intelecto, de las ideas.
Entonces, en el abanico de los principios, tenemos la ética relativa y absoluta. Hay quienes tienen principios y hay quienes son flexibles, quienes tienen aquello que se llama moral de liga. Y con acierto, justificación matemática ó deductiva, hay economistas que imponen reglas para seguir jugando con la denominada creación de la riqueza, porque todos nacimos pobres. Como Hayek, austríaco que desacredita la regulación alegando que es demasiado compleja para intervenir, para creer que hay un grupo de iluminados que pueden decir hacia dónde encaminar y usar los recursos.
Hayek impuso la teoría del Estado limitado, ó mínimo, algo que es religión para los denominados republicanos; teorías que usaron los tecnócratas en nuestro país, y bandera de progreso del grupo en los Estados Unidos.
Hayek fue fuente de inspiración para los gobiernos de Thatcher, la dama de hierro y para Ronald Reagan, el actor carismático, idolatrado, protagonista de la historia americana por ello.
Hayek propuso teoría que ha sido fundamento del orden liberal, pugnas que siguen tratando de erradicar por completo el "New Deal" de los demócratas de los Estados Unidos y de los "rojillos" marxistas, de los soviéticos, de los "izquierdistas" latinoamericanos. Por eso, se gusta decir, con esta base, que la intervención del gobierno sobre el libre mercado, es, sin duda, una miseria.
Friedrich Von Hayek nació en Viena en 1899; y su juventud en ese lugar, era muy parecida a la que vivo yo en mi país: un contexto de clima político difícil. Las fuerzas políticas en México están desahuciadas por sus vínculos con el narcotráfico, por su ineptitud a la hora de tomar decisiones y de responder ante las crisis sociales; por imponer imperativas en la impunidad bajo pseudo líderes que sólo gustan la prepotencia y dejan fuera el trabajo en equipo, el debate de ideas, la visión de la comunidad que quieren y el trabajo por la cohesión social.
Yo no sabía, pero leí, que lejos de escoger entre el populismo y el marxismo, Hayek prefirió interesarse por la denominada "revolución espiritual", propuesta por Beátrice y Sidney Webb. Luego participó en los círculos del gran Ludwig Von Mises. Incluso tuvieron sus discrepancias, porque, como pude aludir en principio, Mises era deductivo y Hayek era más riguroso; pues decía que debía haber rigor matemático y analítico para justificar tal tesis. Entonces escribió su gran obra "socialismo", misma que predice el fracaso de los sistemas socialistas. Estos sistemas (socialistas) sí fracasaron por un tema económico, pero también, por ayuda de las grandes guerras. Sí, gana la fuerza, y por ese mismo motivo, surgieron ciertas revoluciones.
Entonces, Hayek escribe la teoría política neoliberal, que plantea un Estado mínimo que propone des-reglamentar, privatizar, reducir los programas contra el desempleo; eliminar subsidios a la vivienda. Es decir, eliminar casi, en su totalidad, el Estado Bienestar que pretende solucionarle los problemas y la vida a los ciudadanos imponiendo impuestos para todos esos programas, tales como los que hemos escrito y como: seguridad social, sindicatos. Y es que Hayek, y los fundamentos de la libertad sólo pugnan por mantener y respetar la naturaleza de las cosas: el pez grande se come al chico, la muerte es algo de todos los días porque forma parte de la vida y los cambios vienen con las estaciones y las nuevas generaciones. El populismo no es correcto porque oprime y minimiza y destituye la dignidad para dar paso a la reverencia y a la sumisión, no a la libertad.
«El orden del mercado no se planifica, porque es espontáneo»
Pero ha sido una dura batalla, entre liberales, ultraliberales, conservadores, denominados progresistas, laboristas y socialdemócratas. Pero algo es cierto en el mundo contemporáneo. El capitalismo es un sistema ideológico económico y no político, es contrario al sistema implementado de la democracia.
Los ultraliberales quedaron marginados al pasar los años, después de una derrota marcada en la conferencia de Milán donde ganaron los laboristas. A los ultraliberales sólo les quedó replegarse en los denominados "think tanks", las organizaciones encargadas de convertir a las élites económicas a la filosofía neoliberal. Y todo es culto, grupo, organizaciones, convivio y popularidad, desgraciadamente como han señalado ya un grupo ideológico libertario; que el populismo hace daño a la dignidad humana.
Planear es un asunto totalitario. Por supuesto, porque previene a la colectividad, a la comunidad de seguir tradiciones, de la convivencia y del entendimiento de que la mayoría somos sensibles ante nuestros semejantes.
Margaret Thatcher ganó en 1979 y consagra el éxito de los think tanks neoliberales. Por fin, después de haber vivido bajo la sombra del keynesianismo. Y entonces, Hayek marca y abre paso después de recibir el nobel en 1974, a los demás ultraliberales: Friedman (76), Stigler (82), Buchanan, Allais (88), Coase (91), Bekcer (92). Y dicen que en el siglo XX se estableció esta idea de Hayek plasmada en la constitución de la libertad como el pensamiento único de la economía.
exhs
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