Eso eres tú.

Te quise pasar a saludar, antes de irme, porque el tiempo es incertidumbre, porque no tengo certeza de que seguiré con vida, porque la muerte me persigue a cada instante, me ronda, y los accidentes suceden y no he tenido oportunidad para declararte mi amor, para estar conmigo. Ahora mismo el tiempo me puede ir disolviendo poco a poco sin yo darme cuenta. Y es tan injusto, porque te amo aquí y ahora, con mi piel, con mi tiempo, con mi edad, en este lugar que por las circunstancias, debemos separarnos y eso es injusticia. 
Sólo quiero estar contigo ahorita.

Amarte y recorrer tu aura y tu cuerpo con mi espíritu y mis manos.

Te amo inmensamente, en el fuego, en el viento, en la tierra, en el agua; en todos los componentes físicos y mágicos. Te amo porque produces hojas doradas para escribir con mi pluma sentimientos profundos de mi corazón que vive por eso.

Mi alegría, mi pasión, mi vida, mi dulce y tierna lucha incesante por trascender se ve repercutido allá, a lo lejos, cercano en tu corazón que en este momento debe sentir una alegría inmensa porque hablo de ti, inscribiéndote en la eternidad, recordándote, tocándote en mis ideas.

No quiero que te me vayas. no quiero perderte en el miedo. No quiero perderte por culpa de estar en cuerpos diferentes. Tú y yo ambulamos por espacios distintos pero estamos juntos en nuestros pensamientos, en nuestros deseos que imploran la llamada de los ángeles para cumplir nuestro destino, en ayuda de reunirnos otra vez para mirarnos, nuevamente nerviosos, antes de la erupción del amor.

Corazón, vida mía que me has perseguido y que la vida misma me ha regresado hasta tu recinto para recibir el milagro de asentarme en tu brillo. 
Tienes mi alegría e iré por ella, y volveré a ser uno.

Porque yo te daré esa emoción que tanto buscas, y te daré bendiciones que tanta gracia haces a dios. Te daré lo que necesites y me convertiré en lo inesperado, y jamás te aburrirás y siempre nacerás a mundos nuevos, y te reinventarás y nos amaremos en el vuelo, en la gracia de la esperanza, en el optimismo, en el cambio, en la renovación donde siempre sale el sol.

Eres mi premonición y el deseo al salir el sol, al abrir los ojos y sentir nuevamente por primera vez lo que es estar vivo.
Por eso creo que esto es inusual. Mirarnos y desearnos en el silencio, a lo lejos, acercarnos, tener miedo, anhelarnos, implorarnos, creer en dios, amarnos sin conectar nuestra piel. Creo que juntos, estamos destinados, porque la tierra nos ha vuelto a hacer chocar, a regresar al principio y sentir por primera vez un vacío al estar al borde del precipicio queriendo caer juntos sin importar el deparadero, porque eso significa el amor. Eso nos ha enseñado la vida. Y no existen coincidencias, el amor renueva y da paso a lo que sigue. El amor ha logrado que conduzcamos nuestras vidas al mismo objetivo. No es coincidencia nuestra admiración mutua y la lucha de cada uno por su parte de querer trascender, y ayudarnos sin quererlo; de conectarnos, de estar sabiendo de nuestros pasos sin desearlo.


Eso es el amor.
Eso eres tú.


Erick Xavier Huerta Sánchez.

Comentarios

Entradas populares de este blog

México es un país estresado.

La furia.

Una realidad preocupante.