El inexorable compromiso de la juventud
Hice este escrito con fin de sacudir las conciencias y de entablar con valor y dignidad, una profunda responsabilidad que tenemos con nuestro lugar de origen.
México.
El
compromiso de la juventud en la época contemporánea es un tema apasionante y,
que en lo personal, me ha provocado ejercer profundas reflexiones en distintos
niveles de lectura por lo que me compete hoy como parte de esta comunidad que
tiene en sus manos el futuro, es decir, el destino del desarrollo y progreso
que tendrá nuestra patria conforme a los sucesos internacionales de los cuales
somos parte y no podemos escapar. Es una cuestión de corresponsabilidad en la
que, tú y yo, recién egresado, joven con sueños e ímpetus de progreso, queremos
hoy para nuestras vidas y para las generaciones venideras que habrán de tomar
el estandarte cuando nosotros quedemos obsoletos en el poder de nuestro campo
como individuos de acción.
Al
finalizar mis estudios de maestría, colaboré en una compañía para estudios de
medio ambiente que permitió saber hoy que puedo hacer más y que mi compromiso
es con el emprendimiento, con el liderazgo y el servicio en proyectos que puedo
establecer con demás colegas en un pleno de libertad.
Esta
es mi historia, que me guste o no, la acepto y la valoro pues me ha enseñado y
forjado como el hombre que hoy soy, la mejor versión de mí hasta ahora.
A lo largo de los años, la ambición
y el querer ser, bajo nuestros deseos más sinceros y los impuestos por la
sociedad consumista en la que vivimos, nos obligan a unos y otros, el
conformarse o intentar. Y los que intentamos, salimos de nuestras casas a la
lucha por ser los mejores que puedan haber; pues así nos han enseñado en esta
sociedad de competencia.
La
disciplina y la autodeterminación marcaron los momentos más bonitos de mi vida.
Pertenecer a un equipo representativo como fondista en la rama del atletismo;
disciplinar la constancia como nadador y como un estudiante que aprendió a amar
la academia. Fueron los mejores años los que he pasado hasta ahora. Entrar a la
universidad fue el parte aguas en las eras de mi vida; pues es de esta etapa
donde comprendemos más quién es quién en el mundo actual, y comprendemos más
quién es Erick Xavier Huerta Sánchez como ser perteneciente a un mundo
cambiante y a una sociedad exigente.
Yo no tenía planeado ser maestro en
políticas públicas ni mucho menos, pero son esos pequeños grandes detalles,
como el querer ser actor, que hoy puedo estar escribiendo un artículo sobre un
plan necesario para el país para detonar el progreso en todos los ámbitos que
fundamentan a una sociedad.
PLAN DE PROGRESO Y DESARROLLO: UNA VISIÓN
REALISTA DE LOS RETOS QUE DEBEMOS AFRONTAR COMO VERDADEROS CIUDADANOS DEL
MUNDO.
Ser
ciudadano del mundo no es cosa fácil y mucho menos algo tan sencillo como ser
famoso a nivel mundial, seas empresario, cantante o actor.
Ser
ciudadano del mundo requiere que el
individuo posea ánimos y ambiciones espirituales de conocer, aprender sobre los
retos y de analizar las cuestiones que nos acogen en el contexto que permea en
cuál será nuestro devenir. Y espero que
se comprenda, y si no es ahorita, irás entendiendo a menudo que continúe la
lectura.
Haber
terminado mi maestría en políticas públicas cambió de forma tajante la
perspectiva de mi vida por la importancia que tiene la gestión económica en los
planes de progreso y desarrollo que permiten poder emplear mejores teorías y
prácticas para la erradicación de las brechas abismales que existen hoy entre
unas clases y otras y poder así, determinar un capitalismo humano y sostenible
para una sociedad que hoy enfrenta terribles enfermedades del desmesurado
consumismo que ataca en niveles altos de agresividad, al mundo en el cual hoy
estamos y compartimos con semejantes de otras partes de la tierra.
México es una tierra espléndida
donde no es fortuito el que yo haya podido aparecer en la historia de la
humanidad desde este punto en la geografía del planeta. No lo es. Y por tanto, cada
uno debe auto explorar sus alcances y la mejor manera en que pueda ayudar al
progreso de los mejores proyectos que puedan existir para coadyuvar en un
destino de importancia común: el progreso.
No
estaba yo a gusto con mi licenciatura, quería yo un título más, un postgrado en
un campo del conocimiento que requiriera reto y dinamismo. La administración
pública y la política pública me dio ello. Eso y que Rafael Rangel Sostmann,
quien fuera rector de mi universidad hasta hace poco, me dijera al graduarme de
mi carrera en Ciencias de la Comunicación: “Es en la administración pública el
rubro donde hoy necesitamos individuos capaces, preparados y con visión para
detonar un cambio en las forma y sustancia que tiene hoy el derecho
administrativo de nuestra política nacional”. Existen grandes retos, y la
guerra que emprendió el presidente Calderón nos la hizo ver, tocar fondo para
poder despertar en la urgencia de mejores y nuevas propuestas, de mejores
acciones en todos nuestros rubros para cambiar el paradigma y del fatal destino
al cual nos orillamos sin tener plena conciencia. Fue eso lo que me invitó a
entablar el reto de estudiar políticas públicas en el Tecnológico de Monterrey.
Estoy muy contento de haberlo hecho y de haber participado en un programa
abierto que invitó a pensar de cuenta propia para no soslayarnos en sistemas
muy cuadrados para resolver los conflictos de nuestra sociedad. El reto es
enorme y sigo investigando y por ello hago esto. Trabajo día con día con el compromiso que tengo conmigo, que a su vez, es con los
demás, la humanidad que me ha dado tanto. Quiero ser
lo mejor que pueda haber y quiero trascender. No todos buscan la trascendencia,
cada uno busca un particular tesoro, pero para mí sí es importante desprender
lo mejor de mí para legar una importante enseñanza y fuerza al mundo que habrá
de seguir cuando yo muera.
Esta
reflexión del compromiso de la juventud mexicana, surgió a partir de lo que les
he dicho y de la observación de un fenómeno común entre los jóvenes que dejan
provincia: no volver. Así es, los jóvenes salen de sus casas para obtener su
independencia, y en este camino disfrutan los placeres de la soledad, el poder
y la manutención agraciada cuando uno es estudiante, donde su única
responsabilidad es eso: estudiar. Los jóvenes disfrutan las fiestas y al
graduarse se dan cuenta del magnífico estilo de vida al que se han
acostumbrado, uno muy bueno, mejor que europeo, casi como artista de Hollywood:
Gimnasio, buena ropa, shopping en fin de
semana, compartir con amigos en bares y la gracia de la urbe a donde fueron a
estudiar: León, Querétaro, Distrito Federal, Monterrey y Guadalajara. Las
capitales en los mejores Estados.
<Así que, al graduarse, el joven
no quiere volver a su lugar de origen, pueblos de nombres raros, donde abundan
bicicletas y donde falta la inversión para un sport city, un energy, una
macroplaza que tenga las mejores tiendas como zara, martí, Starbucks,
Liverpool, Sears, palacio de hierro y el muy necesario: cinépolis. De esta
manera el joven va aprendiendo a gastar con crédito y singular alegría en cosas
que no necesita, que agradan más a los demás para eso del sexo sin
complicaciones y la popularidad social, viajes al extranjero y vidas como las
series gringas: How I met your mother, friends, blah blah, pero nunca como la
inigualable y excéntrica “Breaking Bad”.
Con
salarios de 7 mil a 10 mil pesos, hoy los jóvenes son felices. Y hoy tienen más
razón de no volver, por aquello del narco, el secuestro y la extorsión. Es
mejor vivir en una urbe con tranquilidad del anonimato. Ese es México. Pero no
necesitamos cobardes, necesitamos héroes, valientes que vuelven a la tierra de
frente.
Y es muy extraño que los jóvenes que
pudieron asistir a universidades clase media, de buena infraestructura y
enseñanza, haya sido por la osadía de sus Padres cuando decidieron emprender.
Hombres de pequeña y mediana empresa pudieron mandar a sus hijos a mejores
universidades de las que ellos pudieron haber disfrutado, y ese es caso mío.
Que al fin de cuentas hay mérito en lo que yo he hecho y otros jóvenes, pero no
acordamos ni entendemos las causas que nos han permitido poder tener una mejor
calidad de vida que la pudieron haber tenido nuestros abuelos y bisabuelos.
Ahora
todo es una ruleta rusa, una ironía donde los jóvenes, hijos de emprendedores,
quieren ser empleados, en busca de su autonomía y sabiendo que cuentan con las
capacidades de volver y potenciar el esfuerzo que hicieron sus padres al
instaurar una empresa que hoy día es difícil de colocar por la competencia y la
guerra que habita en nuestro país.
Mis
amigos y familiares, son empleados. Allá afuera abundan estos casos, y todo por
escapar del seno familiar. Las familias se están desintegrando por culpa del
“dinero”, el consumo y haber quién se queda con todo. Es irónico y triste. Los
padres se divorcian y el núcleo se desintegra, los hijos ya no tienen por qué
volver a casa y las empresas familiares aún quiebran más por los intereses de
los involucrados y de una falta de visión para delegar a tiempo a las nuevas
generaciones la dirección de la pequeña, mediana o grande compañía que ha
permitido a la familia poder comer.
En
mi universidad me lo repitieron todos los años. Hay una carencia de valores que
deben ser erradicados desde la base de la sociedad, que es la familia. No
podemos quejarnos de la corrupción si en nuestra familia permitimos la
corrupción, en empresas familiares por ejemplo o en faltas de respeto y
ejercicios de violencia que enseñan violencia y provocan más violencia.
Golpearse e insultarse. Es necesario trabajar en ello.
Mi universidad plantea la premisa del emprendimiento. Forjan
emprendedores y no puedo concebir un Erick sin esa filosofía. Es algo con lo
que yo comulgo y con lo que mi perfil se compaginó de forma excepcional, aunque
no lo he hecho y aunque falte a las indicaciones y consejos de mi rector y de
la misión de mi Universidad, cual es: “formar personas íntegras y comprometidas
con el desarrollo de su comunidad”. Ese es el plan y la misión de la cual yo
egresé, y así me lo dijeron y repitieron hasta el día en que me gradué:
“Vuelvan jóvenes a su lugar de origen para que ayuden al desarrollo de su comunidad
que tanto los necesita; nosotros aquí les hemos dado las herramientas para que
vuelvan como líderes y entes de profundo impacto positivo entre los que
ayudaron a que ustedes estuvieran aquí, siéntanse orgullosos porque son
egresados del Tecnológico de Monterrey”.
Yo
sí quería irme de mi casa y me gustaba mi estilo de vida. Volver pudiese ser un
retroceso aunque me doliera no devolver a mi Padre un poco de lo mucho que se
esforzó para que yo pudiera estar allí.
Y el punto aquí, para no dar más vueltas al asunto, es ese.
Volver.
Porque ustedes no comprenden que están afectando
profundamente a su comunidad.
Su comunidad, amigos, fea y sin progreso, fue la más noble y
la más dádiva para que ustedes pudieran estudiar.
Gracias a su comunidad, amigos, sus padres obtuvieron los
ingresos. No fue inversión de ustedes ni de sus padres, fue su comunidad
amigos. Fue su comunidad quien dio los ingresos para que ustedes sean hoy más.
Su comunidad invirtió en ustedes y ahora ustedes se van y su lugar de origen se
ha descapitalizado con una inversión muy
importante, esperanzada en que volvieran, ahora como personas de más valor a
regresar un poco de lo mucho que han ganado.
Y este es el caso de por qué los pobres siguen siendo pobres
y los ricos siguen siendo ricos. Las urbes más famosas y los lugares más
habitados siguen teniendo más gente, creciendo más y desmesuradamente porque
todos quieren quedarse allí, sin importarles el progreso del país. Y este es
uno de los factores que hace que la microeconomía mexicana esté y continúe
entablando déficits en el progreso de la nación.
Las comunidades invirtieron en capital humano que al final
decide irse a lo mejor, Monterrey, Querétaro, Distrito Federal y Guadalajara.
Este
es una fuga de capital humano, a su vez financiero (porque ustedes producen),
que tienen sus comunidades y hemos hoy de recobrar sentido de responsabilidad
al leer este escrito, de volver y aplicar nuestro esfuerzo, trabajo, trabajo y
más trabajo por hacer que nuestra comunidad y nuestra región crezca y progrese
como lo que merece y como lo que hemos podido disfrutar y deseamos que nuestros
semejantes, que no han podido salir ni hacer crecer sus capacidades, puedan
ahora.
Es nuestro deber y responsabilidad como profesionistas y
como individuos que poseen el estandarte de lo mejor que hay en México.
Esta
es una invitación a nivel individual. Regresemos a nuestras comunidades, porque
esta es nuestra tierra y la sociedad que se ha vuelto en una cultura
globalizada, permite estar conectados y permite progresar. Podemos estar en
cualquier parte y entablar proyectos de alta calidad , desde nuestro hogar pero
dando inversión, ahorro y trabajo en nuestro lugar de origen que se cubre por
fronteras.
Hoy, los jóvenes tienen la misiva de volver a su lugar de
origen, de emplearse y de emprender para establecer un verdadero compromiso que
se traducirá en agradecimiento con la localidad que nos dio para comer y para
estudiar; que al final, todo ello será reconocido con una profunda deferencia y
dádiva en un acto milagroso, aquel donde
Dios será quien compense este esfuerzo de parte de nosotros, que queremos un
mundo mejor.
De
esta manera finalizó mi intención de sacudir las conciencias de quienes se
presumen líderes y de quienes huyen de un destino honorable. Quisiera ver
líderes con un movimiento importante fuera de los lugares clásicos. Y quiero
que entendamos que toda nuestra ambición se debe a nuestros primeros maestros,
la familia y después, nuestra comunidad. Ellos, al final de cuenta, empujaron y
despertaron las ganas y el entusiasmo por ser mejores. Todos, los hombres que
pudieron salir a estudiar a Austria, Boston, Inglaterra, Japón, México,
Querétaro, Paris, Chile, etc… todos se lo deben a su lugar de origen, apartados
muchos, carentes de tecnología y progreso y ávidos de seres como ustedes que
puedan volver a mostrarles una nueva visión del mundo para implementar una base
sólida que cuente con los mecanismos para que los individuos de la sociedad
desarrollen con máxima eficiencia todas sus habilidades y capacidades. Hay
muchos genios y nuestro deber es descubrirlos y ayudar a que cada uno brille
con máximo fulgor, así como varios de ustedes ya lo han hecho.
Atentamente:
Erick Xavier Huerta Sánchez
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