El poder de la mente
La duda y el aprendizaje llevado desde nuestro nacimiento inconscientemente en la mirada y la experiencia imitando patrones de conducta, nos ha llevado a entablar ciertos comportamientos de conducta que afectan o vanaglorian nuestro bienestar personal.
Es indudable que el pensamiento conduce a la acción y este al sentimiento de bienestar o malestar, tristeza, felicidad o ansiedad. Los hombres hemos venido al mundo a ser felices y este es el sentimiento que nos conduce a la estabilidad emocional. ¿Pero cómo encontrarla en un mundo caótico, consumista y de exigencia en el estatus social, de alimentos y de educación puramente bajo la imagen? Es cierto, hoy las imágenes educan a las nuevas generaciones y se están transtornando varios de nuestros semejantes en cantidades alarmantes. La comunidad depresiva y de suicidios que ocurren día conn día nos alerta a lo que está aconteciendo en el mundo, carencia de felicidad. Algo estamos haciendo mal para caminar a una desesperanza.
Y muchos hann sido quienes hayan empleado su vida en descubrir los mejores métodos para aliviar las penas del alma y devolver al paciente, el bienestar emocional, un sentimiento de tranquilidad y felicidad. Desde las corrientes religiosas hasta los campos científicos del precursor del psicoanálisis, Sigmund Freud.
Ahora, la medicina alternativa y los tratamientos espiritistas han cobrado una fuerte corriente por la desesperación de la gente para poder obtener nuevas alternativas, justamente en un método de regresar a lo básico, las definiciones y tratamientos de los chamanes y de los afectuosos al Tarot. Y es loable que miles de personas dediquen su vida a sanar el alma bajo estas premisas, humanismo, reiki, filosofía tibetana y demás corrientes de pensamiento que indican la mejor manera para que el hombre pueda ser feliz. Sin embargo, todas coinciden en que la felicidad es un acto de voluntad, y todas coinciden en los cambios de pensamiento. Tanto el psicólogo, el psiquíatra y el chamán, buscan que digas lo mejor en palabras, que actúes según tus palabras y que mires según tus palabras, es decir, el poder del pensamiento.
Cada psicoterapia se basa en el debate de las ideas y el acto de fé del paciente al ir a buscar ayuda para restablecer su estabilidad emocional. Es la terapia de conducta cognitiva lo mismo que basa en definir estrategias y objetivos muy marcados en las metas que bsuca cada individuo para satisfacer sus necesidades y así verse pleno.
"Me siento triste", expresiones de desaliento y desánimo son debatidas por el terapeuta para demostrarle lo contrario al paciente y cambiar su creencia que lo entierra en un bache del cual no puede escapar y le obliga a ir cavando un hoyo hasta forjar un abismo y perder el panorama gigantesco de las infinitas posibilidades que hay.
No es lo que crees, es lo que han hecho que creas. Mucha gente piensa que es lo que otros dicen que son y eso las hace triste; de igual forma, pueden creer que son algo que han definido en su mente y eso los hace ser tristes. No son más que parte de la misma creación. El paciente, al considerar y pensar la enorme plenitud que existe en el universo y de lo cual es parte al mismo tiempo y en el mismo espacio que la gente famosa, rica y poderosa de este mundo le otorga un mejor panorama de lo que son en verdad las cosas y no los actos publicistas y de mercado que han distorsionado una realidad que se complica aún más con las particularidades que existen en las concepciones de Dios.
Somos un cúmulo de pensamientos que tenemos que estar midiendo constantemente en intensidad, momento y frecuencia.
Es pues, los millones de libros que sacan día con día para poder otorgar un camino alegre y sanador en que el individuo pueda volver a nacer y ya no cargar con los traumas aquejados en momentos pasados de su vida. Pero si el acto es una cuestión de voluntad para ser feliz, no puede haber más que estar pensando bien y hablar bien para ser alguien de bien, en ese polo, el positivo y alegre donde todos buscan verse plenos.
Somos seres de fe, aunque haya quienes se auto declaran ateos.
El ateísmo, en sí mismo, es un acto de fe. El ateo se rebela contra la preexistencia de un ser omnipotente para darse al pleno de la libertad y jugar a un reto que pueda demostrar el alivio al sentir un creador que nos ha hecho bajo la premisa de lo mejor que pueda existir, lo máximo. Ateos y creyentes andan por el mundo con banderas de fe en busca de su curación, la manera en que podrán superar sus miedos y poder así atreverse a amar con todo lo que son; dejando atrás aquellas desconfianzas que pudo haber provocado trauma el secuestrador, un violador, la violencia misma y la burla, el sometimiento y el sobajar mediante la desacreditación a actos valerosos que pueda imponer una persona.
Por ello, la mejor manera de ser feliz es encontrar la felicidad en el esfuerzo de ser feliz y en el mismo acto de la felicidad. Los pensamientos correctos y las actuaciones correctas serán en medida de que creamos que hacemos lo que nos hace felices, que al mismo tiempo hace felices a otros, siempre en la misma concordancia con los valores inherentes a la alegría: Honestidad, respeto y justicia.
Sean felices, nada más.
Erick Xavier Huerta Sánchez
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