Me mato.

Mientras sigo pensando en todo lo que me sucede, en todas las palabras que me golpean y me levantan, en el círculo vicioso al que llegué sin querer, sin desear. Víctima de las circunstancias, y me compadezco de mí vida, me tengo pena y tristeza. Algunos me llaman apático. Soy solo uno más en descomposición que se quisiera sentir alegre y querido, amado. Un poco más cerca de Dios. Lo único que quiero en mi alma es ser rescatado del abandono incluso de mi propia vida. No me quiero más, me dejo ahí y ya me he desesperado de tanto evaluar y pensar y pensar y pensar. No puedo más. Ellos dicen que es fácil levantarse y andar, y no se han dado cuenta de que las heridas han permeado en dejarme inválido y Dios no me escucha, se ensordece, me mira allí, y no sé si algún día tenga compasión.

Lo que yo necesito no es fuerzas, sino un milagro.

Seré sensible, me tomo a pecho la crueldad del mundo al cual pertenezco. Soy sensible que me preocupo sin razón de los demás, del sentido de la vida, de nuestra coexistencia y lo que juntos podemos lograr. Soy tan sensible que me olvido de mí para ayudar a sustentar a otros, no creo en el egoísmo y ya ha sido demasiado mi pretensión por ayudar que prefiero no hablar ni actuar para nadie, me reservo todo para mí y me convierto en un ser invisible para no molestar, ni agredir ni hacer sentir impacto con mi presencia en este mundo tan ávido de una verdad que no logro encontrar, ni tampoco las cosas o sentido por el cual vine a vivir. Hago y hago cosas y dejo de hacer todo para encontrarme o encontrar el camino. Si busco no encuentro y si no busco no pasa nada. No sé qué realmente es el deber hacer.

No puedo dormir. Una mujer que desconozco, que sólo vive en mi imaginación me quita el sueño, me ilusiona y me da fuerzas y sólo vive en mis pensamientos, en mi imaginación. Me he vuelto un desesperado que ya no sabe qué es realidad y que no, vivo ensimismado en mis pensamientos y mis sentimientos, teniendo siempre una evaluación de todas mis pasiones y de todo lo que compone mi alma y mi reacción ante todo lo que me sucede y no me sucede en esta realidad tan confusa. Eres patético-dicen algunos que me ven en soledad haciendo cosas , tratar de hacer reír o de escuchar la voz de Dios en el silencio, en la oscuridad. No logro cometer nada. Me ha fastidiado la familia, la sociedad y yo mismo. Esto parece ser u8na treta de Dios pàra mi vida. No sé qué hago, no sé qué diantres estoy haciendo aquí sentado, escribiendo todo lo que puedo o no pensar acerca de todo.

Patético o no, soy un ser vivo que no sabe qué hacer. A la mejor vine al mundo sin conciencia de qué es lo que quería, tal vez me arrepentí al nacer. Tal vez Dios me mandó sin permiso. Y yo no sé qué hacer. No sé qué hacer, qué palabra decir o escuchar, qué planear, qué decir, qué experimentar, cómo hacer de todo un milagro. No sabemos qué.

El color blanco cuando cierro los ojos, y andar por las nubes preguntando la dirección de los celestiales, de Dios para ir a que me respondan preguntas, que me digan qué hacer. Os sos libres para andar por el mundo complaciente que necesitas sobrevivir y también servir para que continue la existencia. Existencia con qué fines, solamente para vivir, por el puro placer de vivir. Eso es todo lo que sucede ahorita, cantos, pájaros, calles, gente, cine, literatura, escritos, locos, maniáticos, mujeres, hombres, animales, rezos, oraciones, maldiciones, gritos y susurros. .

Escribes mal, escribes bien. Eres un patético y no sabes qué hacer. Das pena, acércate a Dios. Te mando y comando pero al final todo es tu decisión. Y solamente me está fastidiando esta realidad, de lo que soy y lo que los demás quieren que seamos y que sea. No sucede nada, estoy aquí relegado en mi silla encabronado porque no sucede nada ni quiero que suceda. Estás loco, y puede ser, pero qué es eso bajo los parámetros del mundo que todo lo permite, que la filosofía ha demarcado algunas pautas universales del deber ser y cómo ser y hacer.

Soy un simple mortal envenenado y harto de vivir, ahora, en estos momentos. Venimos al mundo y de pronto nos cansamos, el cuerpo quiere una cosa, el cerebro se fatiga y prefiere no pensar más ni sentir ni tampoco administrar más este cuerpo lleno de células.

Diario de un loco. Diario pasan cosas con las que tenemos que lidiar.
Diario suceden estas aberraciones, frustraciones. He sido un chico genial, porque solamente he tratado de dar paz y sentir paz, nada más. Que le pido perdón a Dios si le he fastidiado o al mundo si he molestado. No sé por qué nací y ya no quiero vivir, no me quiero sentir más por favor en este mundo, en este universo de aires y mares. La muerte eventualmente llega pero hay mecanismos para hacerla llegar más rápido a pesar de que parezca un ultraje.

La vida es un regalo, no la pides y llega. Los pájaros nacen y Dios les da. Tal vez habría que tomar un bocado de aire para replantear las cosas y ser un poco más paciente. Los regalos llegan en fechas determinadas y cambian según los tiempos. La historia de todos es muy diferente, y tú tendrás tu historia, una legendaria, única e irrepetible llena de regalos y concesiones porque la relación de cada uno con Dios es distinta.

Palabras de un lenguaje que he construido para poder sentir a Dios.

¿Qué patrañas estás diciendo?

Soledad, tan amada y tan fiel. Los regalos del universo llegan en determinadas ocasiones, ojalá hoy fuera uno de esos días en que te sucedan milagros, que te sientas bien permanentemente. Queremos ser idealistas y queremos ver los ideales convertidos en realidad. Queremos seguir la pauta de la vida y queremos ser mejores. No podemos, nos ha enfermado la misma existencia, queríamos venir a vivir en la desesperación y en la enfermedad. Y estoy hasta su puta madre de ello.

No veo más allá de cables y postes en el cuarto piso de mi balcón.
No veo más allá de edificios y nubes.
No veo más allá de gente apresurada y dinero, comercio y movimiento para sobrevivir, algunas risas, algunos llantos, desesperación, estrés y mucha melancolía por el gobierno que terminó y el que se aproxima a tomar el poder.

No veo más allá de mi propia miseria y abandono.

Estoy harto de mis Padres y su egoísmo al darme esta vida.
¿Habría que pensar en la vida como un regalo que no merecemos?
Merecemos esto.

Lo merezco y lo asumo, lo respeto y lo madreo, lo mato, lo aniquiló.
Que se termine todo entonces.

Palabras hirientes, palabras que sienten de una lengua materna que me enseñó del elogio y de la maldición. Palabras que forman oraciones que matan y lastiman el alma, también hacen sentir amor.

Amor y odio. Bien y mal. Maldades y Voluntad. Queremos continuar existiendo y sentimos miedo. Nos  sentimos tan vulnerables. ¿Dios verá la vulnerabilidad de mi ser?


Qué patético eres al resguardarte en la literatura, pobre ingrato. Sal de tu cuarto y ponte a vivir con ese cúmulo de gente allá afuera tans ola y necesitada de afecto.

Mi voz diciendo de lejos.

Que se muera el pasado y que resurja el nacimiento. Ya no existo, me he ido aquí , he muerto y mi nombre no significa nada, no soy nada.

Me abraza la muerte, me voy de todos, ya no soy hijo ni sobrino, ni nieto. No soy nada.
He pasado a ser todo y podré tener la oportunidad de resurgir entre las llamas como un ser más poderoso, mejor, más fuerte, con la armadura dorada.
Se han ido los parientes y se han ido los amigos.




En un nuevo mundo el alma se reconstruye y comienza a percibirse como un ser todo poderoso, y empieza a brillar como un potente diamante, de todos colores hasta abrazar al brillo intenso de una luz blanca, conjunto de todo y empieza a iluminar un paraíso infinito de posibilidades más allá del intelecto. Y aquí no puedes volar, puedes hacer algo más que flotar por los aires y manipular mares y cielos. Puedes pintar el universo y puedes ir cantando dentro de cada sol la maravilla de ser. Eres imponente y persistente, eres grandioso e inmaculado. Eres grande porque has muerto.

Has resurgido y eres nuevo, eres uno con todo; eres bajo el yugo de Dios, con Dios, en la magnificencia de una palabra y un acto: amor



Erick Xavier Huerta Sánchez

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