El loco de siempre
Aquí está el mismo loco de siempre que no termina por definir el devenir de su destino. Un trágico destino que no le deja escapar a su pensamiento a las ideas positivas y buenas de la vida, que alivian la paz y dan contento. La vida no le deja escapar, sufre en la oscuridad y concurre con miedo cada respirar.
Aquí está el mismo loco, al que nadie escucha y cada vez se vuelve más ermitaño; lejos del mundo camina, le da pavor relacionarse. Aquí está el mismo loco de siempre que quiere hacer de todo y por ello mismo se estresa y menosprecia. No servimos para nada, no sirvo porque me comparo con el esfuerzo de toda una vida. ¿A qué ha venido mi vida a este mundo? ¿A qué dedicaré el resto de mi existencia? ¿A qué fin entregaré mi vida?
Toda mi vida entera se vuelca en los talentos y las metas que quiero perseguir. Siempre me consideré alguien con virtudes y aptitudes excepcionales para lograr conseguir algo grande, majestuoso, más allá de la razón. Ser un líder, ser una estrella que brille con más intensidad que las demás. Egoísta y ejemplar para lo demás, amante de sí mismo y tan solo, solo, solo.
El mismo loco de siempre que estuvo pensando en ser actor 25 años de vida. El mismo loco que pensó en ser presidente, el loco que hasta músico quiso ser sin voluntad ni talento. El loco que quiso ser más de lo que pudo. ¿Quién es ese loco que sueña saltar entre estrellas cuando proviene de la lejanía donde no habita nada? ¿Quién es ese loco que cree que puede ser cuando sus sueños no pueden materializarse en este pequeño y abrupto mundo? Es que quizás sus ganas son más para este mundo, tal vez el mundo le queda chico, muy pequeño y tal vez deba irse de aquí. ¿Cómo desmaterializarme sin provocarme la muerte?
El loco que cada vez tiene más miedo y menos ganas de hacer cosas. Ya no quiere actuar, hablar ni relacionarse. El loco que teniendo todo no basta. El loco que teniendo todo, todo es insuficiente; quiere volar, quiere ser más que vida, quiere desposeer la vida para ser todo. Quiero ser todo porque alguna vez lo fui y no soporto la idea de tener que estar existiendo con la necesidad de afecto y de respirar para vivir.
El mismo loco que a veces piensa que le escucha Dios. El mismo loco que habla de amor cuando no sabe que es tocar los labios de una mujer, el loco solo, el loco abandonado. El loco que ha perdido la fe y la confianza en sí.
Dios me vuelca y me abandona. Me siento un hombre triste, muy abandonado, muy solo, muy triste, muy en sintonía con las letras de los grandes que nunca fueron escuchados y se fueron sin palabra de aliento, sin reconocimiento y sin el amor de su vida.
Esta vida es una tragedia, tan loca y sublime como es mi existencia. La vida me proyecta todo lo que quiere que yo sienta, no puedo tener el control de lo que me pasa, delante de mis ojos, está fuera de mi control. Y ya he deseado tanto morir, he deseado tanto irme para siempre para no sentir jamás lo que es estar enamorado y no poder decirlo. Lo que es haber tenido oportunidades y haber derrochado por ser un ignorante y presa del sistema de pobres y ricos, de genios y cobardes, de valientes y tontos. Estoy fuera de esta proyección y mi vida, mi vida no vale nada porque así ha sido decretado.
Soy un loco, el loco de siempre. Abandonado de sí mismo, sin sentido de Dios, tan triste y melancólico que las nubes llenan de agua para dejar caer lágrimas; lágrimas que den fruto a nueva vida.
Yo me voy.
exhs
Comentarios
Publicar un comentario