México 2012
PRI y PAN ya tuvieron su chance.
Entré a estudiar comunicación por aquello de amor al arte, al cine y la actuación, el teatro y las letras.
Entré a estudiar políticas públicas para ser mejor ciudadano y comprender la manera en que se relaciona mi país con el mundo, y cómo ayudar a los demás porque soy de los utópicos e idealistas que aspiran a un mundo mejor, uno donde el ser sea feliz.
En víspera de cumplir 25 años no sé cuál es el propósito que tiene mi vida, ¿a qué he venido al mundo? Sólo sé que está de por medio la enorme responsabilidad de mi persona por trabajar para mi bien personal, el que sea consecuente para ayudar a los demás a tener paz y ser felices. A eso se compromete, se necesita mi existencia; a la dádiva de mi entidad para proclamar una buena relación entre todas las partes que conforman a este gran mecanismo llamado vida.
No tengo rumbo ni tengo certidumbre. Tengo algunos conocimientos, tengo aspiraciones, ilusiones y admiración por muchos seres. Admiro la ruta que muchos han marcado, sigo ejemplo de muchos, intento ser mejor, intento e intento en las circunstancias más adversas, aún cuando me decepcione y aún, cuando ya haya perdido cualquier esperanza y sólo quepa, abandonarse a la ira.
Dentro de lo que he podido aprender, veo que la mejor opción política y administrativa que necesita el país es el proyecto que encabeza Andrés Manuel López Obrador, también es un presentimiento y un deseo genuino, uno que alberga la esperanza, otra más, otra batalla que espera que se pueda ser ganada. El día de mañana se deciden muchas cosas. Puede morir en mí una esperanza, puede ser el comienzo de una decepción y un cambio de parecer, al fin que lo único que cambia es que todo cambia. Mi paradero no tiene aún puerto. No sabemos que retos y adversidades venga en el futuro; tenemos hoy el uso de la razón y el anhelo, las ganas y el gran recorrido para vernos unidos, juntos luchando, cada uno con su propósito para hacer de México y, a su vez, del mundo, un lugar mejor.
A todo esto se suma que las representatividades del intelectualismo mexicano, los artistas y los académicos, avalan un proyecto de nación y una necesidad de un cambio. Transformaciones inmediatas que necesita un país que aún no tiene rumbo, en nuevas realidades económicas donde los egresados de doctorado, nuevos licenciados y maestros en ciencias, no encuentran trabajo. Los jóvenes están ávidos de un cambio, una nueva realidad. Crecimos con la queja, la siniestra sombra del PRI que culminara con un presidente que vino a enseñarnos la traición a los ideales, Vicente Fox.
Fueron y fueron años y años en contra. Voces y multitudes desprestigiando a un hombre que llevaba en su espalda miles de ilusiones, acusado de ser solamente un parapeto que nos llevaría a la quiebra. Años y años, México continua desilusionándose. En mí siempre ha cabido la lucha constante por ser honorable. Un honor será estar con Obrador en la medida en que sus actos así lo constituyan, y ahí estaré yo para ser su más acérrimo crítico, su más grande colaborador porque vivimos en la misma tierra. Porque con los demás presidentes aprendí y he ejercido mi deber y mi labor. Ahora como profesionista habré de tener más impacto en mi comunidad. Si tengo hijos y formo una familia, mi deber aumenta, mi responsabilidad es más y con más ahínco la honorabilidad como estandarte debo encumbrar en cada acto que ejerza en el devenir de mi vida.
Por eso voy a votar por Obrador, para tener un México y un mundo un poco más justo.
Y seguiré creyendo en que podemos ser mejores, porque siempre hay más opciones;
y habremos al final,
de compartir un mundo lleno de posibilidades.
Erick Xavier Huerta S.
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