Los partidos progresistas en Guanajuato.
En Guanajuato crecí y aprendí a ser en un mundo global. Ni siquiera fue en la capital sino en un municipio a cuestas de su desarrollo. Cortazar y el sin fin de innumerables personajes que habita en él con demasía en riqueza cultural y espiritual. Desde la Cañada de Caracheo y el Culiacán, volcán sin fumarolas que ansía ser el origen de la raza humana, de nuestra historia, el símbolo de reunión de nuestros ancestros.
Guanajuato hoy no cumple con la directriz de la unión de las fuerzas políticas del progreso que buscan generar un cambio verdadero. Por el contrario, se han vendido al mejor postor augurando independencia. Su líder moral habla de un cambio verdadero, ¿ahora ellos qué lema pueden abanderar si cada uno va por su cuenta? No tienen pena ni vergüenza. Cayeron como siempre, en las manos de una mafia que busca preservar el poder. Lejos están de abanderar un verdadero proyecto de nación benéfico para el país, lejos de tener verdaderas convicciones e ideales para derrocar un proyecto que presuntamente hace daño; sólo cumplen como una nube de humo para demostrar que hay democracia en un Estado fáctico.
Los partidos progresistas en Guanajuato no existen, y sólo engañan al pueblo. El partido hegemónico está contento y agradecido que se haya podido pactar la fragmentación de votos para que la división otorgue nuevamente poder. Divide y vencerás. Fragmenta los votos contrarios y el porcentaje de casa nos seguirá llevando a la victoria¡-Qué felicidad. Qué tristeza que sólo dos partidos estén contendiendo, uno en la hipocresía de haber comprado a los demás y otro que sí contiende por derrocar a quien ha presidido la tierra de José Alfredo Jiménez.
Vengo hablando de impulsar un proyecto donde la unión de varias fuerzas hicieron para hacer un frente común a las políticas repetitivas y salvaguardadoras de los intereses de unos cuantos. Y aquí, en el Estado donde vivo, no se hace. No se hacen bien las cosas y eso muestra la desesperanza y la falta de plataforma política que tiene el PRD, el PT y Movimiento Ciudadano. Comprados, cada uno bajo sus intereses y haciendo el ridículo en cada debate para que el pueblo vote por un cambio verdadero pero por separado. Un engaño total y una falta al movimiento que encabeza su líder moral: Andrés Manuel López Obrador. ¿De quién fue la culpa?
¿Quién comanda y quién hizo qué en este Estado?
Políticamente Juan Manuel Oliva ha demostrado ser un gran estratega. No dejó que el presidente de la república impusiera a su candidato y ahora, también, ha negociado una elección con los partidos progresistas, sin pena ni gloria, gastando el dinero del presupuesto para campaña para sólo hacer y montar un teatro donde se presume democracia.
Y todavía viene Andrés Manuel López Obrador a apoyar moralmente a los candidatos del PRD pues los demás quedan olvidados. PT y Movimiento Ciudadano. Para rellenar boletas. Para seguir sacando dinero del erario público. Candidatos títeres pues saben que van a perder, pero mejor divertirse y ganar un dinerito, comidas gratis, mítines y calcomanías para adornar los autos.
Qué vergüenza, lo digo nuevamente y la rabia interior de ver el cinismo con el que lo hacen. En este Estado no hay principios, sólo la lucha del PRI por derrocar al PAN y se acabó. Sólo queda un numerito, el teatro, pan y circo con un ex-gobernador que no aparece, y no porque sea un demócrata respetuoso del proceso electoral, sino por alguna cuestión que le genera miedo.
Lo mismo pasa en demás Estados. Estado de México, por ejemplo, donde el estratega y mafioso Montiel acordó las pautas con Acción Nacional para que pusieran a un candidato débil sin ninguna posibilidad de ganar en contra del joven famoso Enrique Peña Nieto. Así se hizo y así ganó. Y si estas prácticas se siguen dando en nuestra benévola República, pues nunca iremos a ninguna parte en estas jugarretas infantiles lejos de una madurez política, lejos de la genuina intención de ser grandes, ordenados, generosos y fraternos. Nunca habremos de lograrlo en esta sociedad de círculos viciosos que necesitan el voto del mafioso, del delincuente y del pesimista. Necesitan que sus plataformas se hagan de las mayorías, mayorías que han crecido con la ideología de María la del Barrio y del 100 mejicanos diJIERon.
Así es Guanajuato y así está.
Sin partidos progresistas, sólo con el Centro Fox y la esperanza de Peña Nieto.
exhs
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