2a. vez

La primera fue una cosa única y especial, era mi entrada al mundo de los adultos y estaba contento y con muchas expectativas. Era la bienvenida a la sociedad para poder alzar la voz y erigirme sobre mis virtudes y comenzar a ser parte de la productividad, de la grandeza de compartir lo que aprendí pocos años y sobre lo que aprendería y los mentores que vendrían a fraguar en mi vida nuevos rumbos de pensamiento para actuar en un mundo de brutal competencia y de irremediable confusión sobre su destino.

Votar en un mundo de lucha democrática. Aristóteles lo dijo en un principio, la mejor forma de gobierno mas no la perfecta y eso, cabe mencionar, fue concebido dentro de los parámetros filosóficos de la teoría política y no de la económica, como fue el caso del capitalismo. ¿Hoy qué tenemos?, un sistema democrático capitalista de mercado que está llegando a su fin, no funciona, las crisis son más recurrentes pero México se ha blindado contra los golpes que sufre la economía global.

En 2006 yo hice mi primer voto con una plena conciencia de que creía en los ideales, era revolucionario, tal vez más que ahora, mucho más. Idealista, joven e ingenuo, fui a la boleta a apoyar al candidato de los progresistas, Andrés Manuel López Obrador. En 2000, ni siquiera tenía poder para hacerlo, pero moralmente, este chamaco apoyaba con contundencia a Labastida, con una total ignorancia y se enojó cuando el candidato de Acción Nacional ganó. Arrasó Fox en la contienda, Cárdenas ni siquiera figuró, Labastida quedó atrás; el pueblo mexicano se identificó con un hombre más sencillo, más cercano al pueblo en la forma que hablaba, vestía, en toda su comunicación verbal y oral. Tiempo después esa manera peculiar de ser fue aburriendo y siendo objeto de burlas y terminó con una desestabilidad política en una de las contiendas más cerradas de la historia, en una contienda que hasta hoy está en duda. Y ganó Calderón, hombre cabal, hijo de militante, conservador que dividió en campaña a la población, una campaña polarizada donde unos asentían la militancia de Calderón por esta necesidad de asimilar los partidos políticos como un estilo de vida en contra de los idealistas y justicieros que buscaban cambios verdaderos, fraternidad, demás valores que parecen estúpidos para los hombres viejos.

En fin. Aún en esos días yo acababa de incursionar a la universidad, el rpesidente electo dejaría para mí la República que me viera nacer como profesionista, el manejo de la economía, el empleo, esas cosas serían cruciales para mi incursión el el ámbito laboral. Abrupto y preocupado por la elección perdida; veía yo la toma de posesión del presidente Calderón, con total firmeza y gallardía fue a tomar posesión a la cámara de diputados y después, en un discurso emotivo, claro y fuerte, dejó claro que su principal compromiso era para con todos los mexicanos; prometía cambios, prometía estabilidad y dijo algo que promovió en mi una total confianza en este presidente, su dicho: "y a quienes no votaron por mí, les pido una oportunidad, yo seré su presidente, trabajaré por todos, por la legalidad, por el Estado de derecho, por la justicia y la equidad". Sin duda, este era un presidente inteligente que ganó mi simpatía y dije, vamos, démosle una oportunidad; el señor presidente tiene todo mi apoyo, sigamos por ese camino, al final de cuentas ganó y hay que otorgarle la duda y el beneficio de que lo hará bien. Y ¿qué podemos decir entonces en estos 5 años de gestión?

Andrés Manuel López Obrador fue vetado por los medios y catalogado de un egocéntrico loco que se autoproclamó: PRESIDENTE LEGÍTIMO DE MÉXICO.
Por su parte, hace más, Enrique Peña Nieto, hombre con una brutal campaña que, en mis tiempos de más inocencia, estableció  en los medios los spots políticos más emotivos para ganar la gobernatura del Estado de México. Sin duda, este era el gallo, que contundencia en sus palabras, tenía bien puestos los pantalones y ganó-eso sí, con una abstinencia enorme en las casillas. Era mi ídolo, yo quería ser en ese tiempo como Enrique Peña Nieto, quería trabajar con él, quería ser como él.

Pasó el tiempo, el chamaco terminó su carrera profesional y las cosas ya no las veía como antes y mucho menos cuando entró a estudiar políticas públicas. Ya no era lo mismo y sin embargo, el idealismo sigue vigente y la resistencia de Andrés Manuel López Obrador ante una sociedad clasista y seguidores que desertaron durante todos estos años de gestión de Calderón, al progresista no le importó y recorrió todos los municipios del país, el espacio base para la práctica democrática. Me llamó la atención y yo ya lo daba por muerto y logró unir las izquierdas y ahora hoy es candidato otra vez de un frente progresista.

¿A quién irle?, ¿será muy temprano para poder decidir a quién apoyar y por cual abanderar un proyecto que sea sustentable y benéfico para esta patria que busca un camino, un destino?
No lo sé, la verdad es que hay factores y hechos tales como el caso de Enrique Peña Nieto que llegó a consolidarse en un partido único donde la historia pesa, sus hechos fueron brutales para muchas familias: las constantes devaluaciones, el autoritarismo, los asesinatos, la represión, las mafias, el dedazo, amiguismos, nepotismo. Y Enrique Peña Nieto es cercano a hombres de poca credibilidad y aún más, una alianza con Elba Esther que simuladamente rompe e impone a un candidato que parece que en el corto plazo, declinará a favor.

¿Acción Nacional?, el primer presidente queda como uno de los más ineficientes y ahora descansa en paz de la política, ya nadie le respeta y mucho menos toman en cuenta su opinión salvo para burlas y entretenimiento, polémica y nada más. Felipe Calderón, sin embargo, tiene puntos a favor pero inició una guerra muy polémica que deja sin solución al país; nadie sabe qué hacer, nadie ha propuesto algo que sea efectivo en el tema de las drogas. La verdad parece ser que, als guerras no tienen razón, no caben en la verdad, son locura y en la locura estamos inmersos; sus argumentos del presidente son convincentes y no dejan mucho espacio para poder hacer resurgir nuevas ideas en el tema, estamos en shock, estamos inertes, ene l miedo, en el caos, en una desesperación que no nos deja concentrar. ¿Habría que darle continuidad entonces a este proyecto? Si es así, votemos por el PAN, votemos por la Acción Nacional pero, francamente, todos hemos sufrido los estragos de la siembra de una semilla que dará frutos en el futuro.
Tomó una decisión bastante radical y difícil el Sr. Calderón y si bien la economía se blindó y creció y no sé cuántos empleos generaron; allá en la sierra madre tarahumara se están suicidando seres humanos por hambre, por falta de recursos y calidad de vida. Hasta ahora hacen algo nuestras instituciones, nuestras benditas instituciones que protege divinamente nuestra madre Constitución.

Carlos Fuentes  aseveró que los problemas del país son muy grandes y la política muy pequeña. Ninguno de los tres está en posibilidad de asegurar un rumbo benéfico para el país. Y aún así, se inclinó a favor de AMLO en condición de que se rodee de gente capaz. ¿Ebrard?-Marcelo Ebrard es un hombre muy aplaudido por estas clases de estilo de vida alto que tienen paz y tranquilidad y manejan el mundo a su favor y de manera muy personal.

Enrique Peña Nieto fue gobernador y varios de sus proyectos fueron coproducción con el gobierno del Distrito Federal pero, sin duda, una de las ciudades más grandes del mundo ha gobernado muy bien y tiene complacido a su pueblo. El Distrito Federal que no se puede concebir sin la participación, sin la incidencia de López Obrador, los analistas confirman y han establecido que el cambio que sufrió el D.F. a raíz de la intervención de AMLO fue arrolladora en un sentido positivo para que la ciudad retomara orden y progreso, un proyecto al que le dio continuidad Marcelo Ebrard a quien AMLO dio oportunidad para que se desempeñara como procurador y a quien apoyó para su candidatura y a quien le dio la silla de la jefatura de manera regalada; ni siquiera tuvo que esforzarse en campaña.

México ha tenido avances brutales después de los 72 años de gestión del PRI. Tanta continuidad enferma, ¿Cuántos años son necesarios para que establezcan en el país la seguridad y el bienestar? No hay garantías en esta vida, solamente existen decisiones. Acción Nacional ya tuvo dos sexenios, dos oportunidades, ¿Necesitamos realmente que sigan?
¿Necesitamos otra vez, más años del PAN?

Hay muchos problemas, los monopolios se siguen reforzando, los ricos se hacen más ricos, la clase media desaparece y los pobres se hacen más pobres. Existen grandes problemas de pobreza que con OPORTUNIDADES no se van a resolver. No soy militante de ningún partido político ni me han invitado ni mucho menos, siempre me he regido por el candidato y tal vez esto sea algo malo, tal vez no; es cierto que pertenecen a una plataforma política con muchos intereses pero hasta ahora, la sinceridad se mira en los ojos de Andrés Manuel López Obrador; son ideales y es un camino interesante que transitar, un camino que invita a ver de otra forma y tal vez ya dejar de lado viejos paradigmas que nos estancan y nos hacen aburrida la vida.

Aún vienen los tiempos cortos donde habrán de convencer y hacer relucir todas sus virtudes para obtener un voto, una mayoría que los lleve a la silla presidencial de donde miles de vidas dependerán en cada decisión que tomen.

La segunda vez que votaré está por venir, 2012, y este es el balance que yo tengo al día de hoy por el que me inclino a un pensamiento progresista, de crecer, evolucionar,
de siempre aspirar a ser mejor.

EXHS

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