soy un SOL

En tiempos de ocio y de finales inesperados, de grandezas que culminan para dar espacio a nuevos inicios.
Vuelvo a donde comenzó todo y me pregunto: ¿qué haré?
Y a veces me recuesto tratando de encontrar la respuesta más precisa ante un devenir que espero sea trascendental y enorme, grande y gigantesco; y no quiero perder la fe porque no puedo, me considero demasiado importante; me encuentro a mí como una entidad sagrada con una misión muy importante, ser parte del ciclo de la vida.

Son tiempos de ocio, de compartir y escuchar, de pensar, analizar y ver. Ya he hecho eso. 
Y durante el camino veo con miedo que tal vez no hay camino, todo es desconocido y mientras a unos se les da de manera muy fácil su misión, a mí me cuesta encontrarla. Tal vez es que Dios me considera o me quiere demasiado y me pone pruebas más difíciles que a los demás. Juega conmigo a un rally, pone pistas en el interior y voy hallando pequeñas respuestas. Es una buena manera de pensarlo, tal vez de interpretar este desconocimiento sobre uno mismo y nuestro acontecer en el espacio infinito.

Las que nunca faltan, enumerosas interrogantes.
Es tiempo de ocio. Estoy calmado e incluso apagué mi cuerpo y ya no hago nada y en un momento vuelve a hervir el fuego interno, esta sangre que corre por mis venas; caliente y me quema todo mi ser de pronto enterarme que no debe haber descanso ni relajación alguna para una entidad tan importante como el sol que alumbra sin cesar, que mantiene esa fuerza inerte y siempre está ahí para calentar cada parte de la tierra en el momento adecuado durante su giro.

Fue así que me di cuenta que no debía descansar y mantener firme la llama de mi ser. 
Soy un sol tan grande como el que mantiene a este sistema. 
Soy un sol tan solo y tan importante para las vidas de la tierra; que me aman, que me mantienen a distancia, pero que necesitan profundamente.
Soy un sol tan cálido que rocía la vida.
Soy un sol y debo mantenerme firme y grande, porque los que aún no viven deberán de necesitarme;
y emite tu luz amigo, emítela sin remordimientos, que todas las criaturas dependen de ti.

Haz que dependa de ti y que la vida sea por ti.
Eres, soy un sol y no debo apagarme ni que invada el ocio porque es efímero este suspiro y los brillos que emitimos; la radicación de mi energía y la poca verdad que se puede ver gracias a luces que viajan por años para que tú entonces puedas ver lo que tanto pierdes en la oscuridad.

Erick Xavier Huerta Sánchez.

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