Yo les voy a contar el por qué me enamoro....

Me enamoro sin razón aparente, sin tiempo previsto, sin ninguna justificación. Solamente llego a mirar y de pronto ya estoy inmerso en un mundo utópico de enormes gracias humanas. Ahí me veo contento, ahí me veo feliz. Yo la enamoro, ella me ama, todos estamos en completa armonía.

Cuando la miro, me imagino besándola, sintiendo su cariño, sintiendo sus labios, fusionándonos con el universo; yo la adoro cada día que amanece, yo la admiro cada instante cuando estoy con ella. Yo la quiero tanto que me envidian las ilusiones.

Yo la amo, yo la quiero tanto tanto que las palomas dejan de volar en respeto de mi magnanimidad, por este amor tan inmenso que le he jurado, que le he profesado.
    Le pregunté un día a Dios por qué no podía decírselo, por qué tantas noches lloré de impotencia de no declararlo por esta estúpida idea de respeto, de considerar su autonomía, de no decirle nada, de guardarle siempre  su gran esencia....es que yo siempre la considere una Diosa, yo era nada más, un mortal.
Yo la amo tanto, ha sido tanto mi búsqueda por encontrarle que, tal vez es tanto mi corazón que ella no podría soportar mi amor, no lo sé..sólo sé que estoy sólo, sólo sé que me veo muy incapacitado porque siempre me reduzco a una simple materia, siempre las coloco en un enorme pedestal magistral, de enorme deidad....
     Si me quieren preguntar cómo es, con gusto puedo decírselos, no tengo miedo, tal vez ella escuche mis palabras: "Ella es hermosa, es autónoma, es como ninguna y desde que le conocí, mi mente no tuvo otra ocupación que estar figurando sus pensamientos, saber sus movimientos, estudiarle, imaginarle, desearle, intentar pedir a los aires que llevaran mi mensaje, que yo le amo tanto que jamás dejaría de estar con su alma, de cuidarle, de seguirle hasta la inmensa eternidad".

Ella se va, solamente bastó mirarle unas cuántas veces y la vida me dio la oportunidad de mirarle y decirle con mis ojos cuánto amor había en mí, cuánto le esperaría, cuánto le ruega por llevarla a las estrellas, presentarle deidades, ser felices...
        Me cuesta mucho decírtelo pero yo estoy completamente seguro que tú también has soñado conmigo....
A mis 23 años he logrado cosas, he viajado pero también me he enamorado, no sé si es por cuestiones de la naturaleza; yo solamente sé que le he querido con enorme fe, con todo mi ser. Dios sabe cuánto le he rezado, Dios sabe que su hijo ha estado aquí pidiendo auxilio en tener la enorme valentía y suerte de que le correspondan a un te amo.
    Todas las noches siempre imaginé que soñamos lo mismo, que esperamos un mismo por venir, que no importa lo que sucediera, ella estaría esperándome, yo correría por ella y al final, esta gran emoción de sentirnos bienaventurados nos llevaría a un gran sitio; el de vernos, amados.

Erick Xavier Huerta Sánchez


No se sabe cuándo la volvería a ver, no se saben muchas cosas. He vivido siempre bajo la inercia de las coincidencias, de la existencia, de las enormes ambigüedades que encierra esta realidad y, sin embargo, sigo adelante y sobreviviré y seguiré de pie...no importa qué me suceda, sé que al final, los vientos corresponderán tantos anhelos fidedignos, tantas esperanzas verdaderas. Yo sólo continúe con la rutina para poder encontrar una oportunidad de amarte; yo sólo he estado esperándote, no se dio, no se ha dado, lloré, te he encontrado pero aún, bajo todo obstáculo, en mis sueños yo te he tenido y te he amado.

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