Ella

Su perfecto nombre, tan delicado, tan pronunciado y yo que me callo por el enorme miedo de que se sienta ofendida porque un hombre, mortal, se halla enamorado de lo lo prohibido, de esa fruta madura que goza del cuidado de Dios.
       Ella es de una gran melena, de labios carnosos, de figura magistral que representa todo nuestra vida, ella lo es todo y no se ha dado cuenta. Yo miro, yo observo a los demás tratarla como un ser humano como cualquier otro, la tratan como cualquier mortal mientras yo pienso que, el haber visto un ángel, esta deidad tan maravillosa que convive conmigo, que me habla, que me dice, que me escribe, que me consta que da veracidad de que existo; ella es, representa algo más de esta vida, ella me hace saber que hay más y a mí me hace sentir a gusto que yo soy el único que la ve con ojos de grandeza, del todo, ella es todo, es el principio y es el final. Ella ha representado y representa cuánto he sido yo la gracia, el desasosiego de tenerle en mis sueños, en mis pensamientos y, por ende, haber conocido las inmensas ganas de aprender a amar.

Tú eres una mujer que me motiva a aprender a amar, te doy gracias por ello y no sé a dónde lleven estas palabras, no sé a dónde vayan, no sé cuál es su final pero, se cuál fuere, recuerda, que alguien recuerde que yo le amo, que le he amado, que estaré aquí, figurando por qué fue que me enamoré de esta persona, de ojos bellos, de cabellera pasional, de mi esencia, de todo lo que yo he buscado.

Erick Xavier Huerta S.

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