Egipto

Egipto




Dudar es pensar. 

Más de la cultura de Egipto, conocimiento ancestral que ha marcado a las culturas de todo el mundo. Muchos han documentado que grandes místicos fueron a prepararse a Egipto, porque la misión de cultivar el espíritu es aquel verdadero y el solo propósito de nuestra encarnación aquí en la tierra. 

En la propia tierra de nueva york, desde la exhibición de la galería increíble que está puesta en el museo metropolitano de arte, me asombró. Poco tiempo después, por las calles del Bronx, encontré a un señor que vendía libros en la calle, y me llamó sumamente la atención uno que documenta conocimiento ancestral de Egipto, y subraya la importancia de la cultura Egipcia de conocerse a uno mismo. Los egipcios poseían la noble encomienda de dar espacio al cultivo espiritual, a regir su humanidad por el espíritu. Ellos percibían una realidad subyacente en el mundo material. No creían que el final era la muerte, creían en que había continuación y ese momento era uno de transmutación. Egipto creía en la evolución de la conciencia; algo todavía más impresionante que ha marcado mi estancia en Nueva York, al tiempo en que he venido elaborando la comunicación de ese discurso, y estos acontecimientos parecen ser fieles signos de una sincronicidad en el camino de mi auto realización que me llenan aún más de entusiasmo. 

En esta fase, descrita en el propio libro de Bika Reed, anuncia que este momento es uno que resuena con aquel tiempo, la búsqueda del ser por la evolución de su conciencia. Pues, en el tiempo ancestral de Egipto, el tema principal de las sagradas escrituras, señalan el sendero inequívoco del humano por desarrollar su conciencia. Es el tiempo y la era de la transformación espiritual. Este texto que llegó a mis manos en sincrorrealización, habla de los textos iniciáticos que están dedicados a nuestra era crítica, una era de rebelión intelectual, porque dudar es pensar, criticar es analizar al mundo, y estas son cualidades únicas e inequívocas del ser humano, signos inequívocos de una misión que tenemos en nuestro proceso de individuación. 

Perder el ahínco por la vida, el entusiasmo perdido por vivir habla de una debilidad intelectual, hay algo que no hemos comprendido. Cuando pensamos en terminar con nuestra vida, hay algo que no hemos comprendido. Pensar en que el perdón es un acto intelectual, abre posibilidades infinitas para abrirnos a una experiencia de compasión por nosotros mismos, a ser más pacientes con nosotros mismos.

Para los egipcios, algo peor que la ira, era la indiferencia, y eso no es algo propio de aquella era, es un reto todavía continuo que resuena en el tiempo aquí y ahora. 

Atender el momento es atender la eternidad.


Erick Xavier Huerta Sánchez


Comentarios

Entradas populares de este blog

México es un país estresado.

La furia.

Una realidad preocupante.