Escuchar.
Escuchar.
Escuchar es un acto de amor.
Decía la historia, cuando un discípulo preguntó al maestro cómo podía experimentar toda la creación. El maestro respondió que eso se podía hacer escuchando.
Y escuchar, en el acto comunicativo, es un acto de amor.
Justamente.
El maestro respondió que hay que ser oído que preste atención a las mínimas cosas que el universo está diciendo, y en el momento en que uno está diciendo algo, escucharse, detenerse a escuchar.
Que a caso, no hemos comprendido que estamos en el universo y que el universo se experimenta a través de nosotros, porque somos una conciencia auto reflexiva, el que sabe que sabe, el que sabe que está en el universo y que el universo se experimenta a través de esta conciencia única, singular, cósmica. Así de importante es existir.
Y podemos oír, un aspecto silvestre, oír como percepción fisiológica, atento a los ruidos, atento a lo que sucede. Pero es escuchar lo que sucede lo que nos confiere un significado de todo lo que está pasando.
Se puede oír sin escuchar, dijo el maestro.
Pero no se puede escuchar sin amar.
Escuchar es comprender, y comprender es amar, es fuente de amor incondicional, es resonar, saber, tener empatía.
Yo me estoy hablando todo el tiempo.
¿Cómo me trato?
¿Cómo me hablo?
El maestro dijo sé amable, todo el tiempo, con todo y con todos.
Erick Xavier Huerta S.
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