Mi obra maestra

Voy a escribir la obra maestra. El nacimiento, crecimiento y la comprensión del amor. La obra maestra, plasmada en palabras. Mis palabras las voy a sembrar, en la tierra. Voy a embarazar a la tierra de mis palabras, para que la semilla de mi amor en palabras, florezca. Que florezca, que surjan nuevas criaturas, y otros mundos, que se ayuden unos a otros, que todo se nutra unos de otros. Que el amor se alimente del amor. Que el cielo alimente a todos. Que el sol alimente su mundo. Que el sol alimente su piel, también a las flores, también a la tierra. Que el sol nutra las plantas. Que el cielo cobije su piel. Que las estrellas bendigan su cielo. Que sus ojos iluminen a las estrellas. Que sus ojos circulen con las aves que recorren el cielo. Voy a escribir la obra maestra, de mi amor por ella. En su pecho, anidaré un corazón descrito por mis palabras. Un corazón bello. Quiero que tenga un corazón bello. Y cuando despierta, me busca, me quiere, me ama. Yo amo a todas mis palabras, y la amo a ella, porque la describo en mis pensamientos. Pienso en palabras. Pienso en palabras. Describo mis pensamientos en palabras, y mis emociones, y mis sentimientos, y mis sensaciones. Observo, descubro, describo.

En este corazón depositaré mi fe, mi esperanza, y mi amor. En este corazón deposito todo lo que quiero. En este corazón haré el amor. Qué belleza, hacer el amor con mi corazón. Qué belleza mirar el amor, descubrir y describir con palabras, mi corazón. Qué belleza que el corazón narre expectativas, esperanzas, fe y más amor.

Quiero escribir más amor. Narro cuando llené un jarro de más licor de amor y lo vacié de nuevo en el corazón. Y el corazón palpitaba más. Es para ustedes, es para todo el mundo. Y todos ellos, quieren amor. Vengan a casa, aquí, donde tengo el corazón, lleno de amor. La fiesta continúa. Todos se desviven por el amor. Entran, no se limpian, y ensucian el lugar y se empiezan a hacinar, y se empiezan a desesperar porque se amontonan y unos estorban a otros y quieren espacio, más espacio para poder acercarse al amor, para poder asomarse, darle un vistazo, verlo un poco, acariciarlo con la mirada, esperar el turno para tocarlo. Y alguien agarra el corazón en el aparador, delicado, lleno de amor. Y lo agarra alguien y lo aprieta y se fascina tanto con el corazón de amor que empieza a estrangularlo, y se lo quiere comer, pero alguien más siente envidia, y se lo quiere arrebatar y comienza a golpearlo y otro más quiere quitar a golpes a quien golpea y a quien es golpeado. Pero pronto, estos tres en violencia son violentados por otros cientos y más miles. Se golpean y el corazón va deslizándose por el piso, y nadie lo cuida y todos lo pisotean. Y todos se enojan porque buscan desesperados el corazón lleno de amor que ya se ha fracturado y derrama el licor de amor que vacié en él. Lo trituran con sus pies, con sus golpes, descuidando el lugar. Y comienzan a incendiarlo, y comienzan a destrozar el lugar, y ya nadie quiere estar ahí y con más desesperación se golpean todos entre sí para poder escapar. Nadie quiere estar ahí. Ahora todos quieren escapar. Alguien incendia el lugar. Todo se incinera.

Cenizas del corazón.
¿Dónde está el amor?
¿Decepción?

Sólo contempla lo que ha pasado. Entra en el espacio donde había un hogar, hecho pedazos. Cenizas quedan. Queda el corazón, calcinado.
Encuentra las cenizas del corazón, las trata de recoger con su mano, reúne todo el polvo del corazón que puede en su mano, y parece un pequeño cúmulo de tierra, que se disolvería entre las manos si le echáramos agua. Que se iría pronto al viento.

Pienso que de aquí podría surgir otro corazón. Tal vez puedo imaginar que lo puedo volver a crear. Lo puedo volver a escribir. Lo puedo volver a sentir. Recuerdo al otro corazón. Recuerdo el corazón, lo que hizo sentir, pensar, vivir, experimentar. Recuerdo ese corazón, y el amor que deposité en él. Recuerdo un corazón, uno que vivió, latió, y contenía amor.

Siempre ha estado aquí.
El corazón volvió a latir. El corazón se recreaba en la mano, y recreaba todo a su alrededor. Había orden y armonía. Había amor. La historia se rehacía. Volvían a renacer las plantas, el sol, las estrellas, el cielo azul, y corrían las nubes, y el viento y el aire.Y todos se nutrían de todos. Y el corazón se nutría de amor. Y la historia se volvía a escribir. Y otra vez, en el corazón deposité fe, esperanza y amor. Llené varias jarras más de licor de amor, y lo vacié en el corazón.

Otra vez el corazón dimanaba amor.
Otra vez el corazón latía amor.
Escribí más del corazón, sobre su sentir, sobre su pensar, sobre su vivir.

El corazón tenía amor.
Yo era feliz.


Erick Xavier Huerta




Comentarios

Entradas populares de este blog

México es un país estresado.

La furia.

Una realidad preocupante.