La Casa
Por mi casa, pasaba una linda muchacha con un vestido muy sencillo, era amarillo, y todo era perfecto en el horizonte, en la naturaleza, con ella, el sol, el aire, las nubes, vientos y hojas y hojas y árboles. Era primavera, y traía el pelo suelto, y podías ver sus piernas, sus brazos, y podías ver sus pies que andaban en sandalias. Podías ver cómo corría el viento por todo su ser. Por mi casa paseaba ella, y siempre quedaba mirando a mi casa desde lo lejos. No quería pasar a pisar el jardín, y mucho menos acercarse a mi pórtico. Yo la veía por la ventana, mientras escribía. Me gustaba estar creando el mundo a través de las palabras, y me gustaba reflejarme a través de las palabras, y me gustaba poder reflejarme en mis escritos. Soy lo que escribo. Soy como me pienso, soy como me pienso. Soy como soy. Me gusta evocarme como pensamiento, sensación y emoción. La chica juguetona, que más o menos rondaba por mi edad por los rasgos de su fisonomía, era una mujer, pero por su energ...