Muy al centro de tu corazón.
Muy al centro de tu corazón, ahí me encuentro.
Saber hasta dónde llega el amor, significa abandonarse a la odisea en el camino del corazón, e ir hacia su profundidad, ilimitada, donde todo parece vacío, pero la ironía es que está lleno, lleno, completo, de amor, que se extiende y se expande, en un territorio que no tiene fin, en un horizonte que nunca alcanzas. Porque me acuerdo, que la definición de horizonte es el lugar que nunca osas lograr alcanzar. No logras llegar, jamás, jamás, nunca, a tocar el color, de toda esta explosión de emociones que produce el amor.
Y dentro de los mares, y las repeticiones de cantos, de oraciones que van desprendiéndose de cada ola y de cada salpicadura que salta alegremente como si intentara llegar al cielo, sólo nos cuenta la dicha que produce la esperanza de llegar al puerto donde habrás de poder amar más, y más. Y después, volver a viajar, y después volver a recordar cuánto amaste, cuánto amas y cuánto deseas amar más. Ese es el amor que produces, el que recuerdas, el que sientes y el que deseas. El que ocurre en los tres tiempos. Es interminable mi amor, es atemporal, es indefinible, es inabarcable, es grandioso, se extiende, se expande y llega hasta tu corazón, y en este enlace nos comunicamos, nos sentimos, nos queremos, nos perdonamos, nos amamos, nos deseamos, e imaginamos que queremos más, más y más de nosotros, los amantes que en silencio se disfrutan, que en silencio se comunican, que en silencio dejan que sus corazones sean. En el silencio se produce el placer, se encuentra la verdad, se hallan todos los tiempos, resuena el amor, conviven las almas, se pintan los espíritus, se decantan los corazones.
Sabes que me amas.
Sabes que deseas más amor.
Sabes que quieres pintar las estrellas de lo que más quieres, de lo que más anhelas.
Dile cuánto amas el placer que te da cuando me recuerdas en tus cielos, cuando pasan las nubes, cuando duermes y descansas, cuando reposas en tu corazón y escuchas mis poemas.
Di, expresa, no guardes cantos y abandónate en el silencio donde escuchas el concierto de tus deseos, los escritos de tu alma, donde escuchamos juntos el cantar de los cantares, del corazón, de los milagros que produces cuando vuelves, cuando recuerdas, cuando vuelves a sentir que siempre has sido amor, que me quieres amar, que me buscas en tierra, en agua, en fuego, en cielo, en sueños, que me buscas muy adentro, muy al centro de tu corazón.
Te quiero.
Erick Xavier Huerta S.
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