Basta el amor.
Basta el amor,
despertar, y tener incondicionalmente,
siempre, para su servicio,
siempre, a la luz de la piel,
dispuesto, soñando,
en contacto,
con todo y todo,
mirando, oyendo,
viendo.
Basta el amor,
después de la luz de sus ojos,
y después recordando,
imaginando,
añorando y
anhelando.
Basta el amor,
porque después de haberlo despertado,
podemos volver a dormir,
y volver a esperar, con ansías,
abrir los ojos para poderlo contemplar.
Basta el amor,
aún después de la mentira,
aún después del miedo,
basta más,
más aún cuando aparece
la farsa, la desgracia, aún más,
ahí, basta el amor.
Basta el amor,
porque después, después
da sentido y proporción
a todo acto, a todo hecho,
a todo lo consumado.
Basta el amor,
después de la nada,
después de todo,
aún después de todo el universo,
y su destrucción.
Basta el amor,
porque su fuego arde en mi corazón.
Basta el amor,
cuando lo reconozco,
en su luz, al centro,
al centro de mi corazón.
Después de haber creído,
después de haber luchado.
Después de amar,
y amar, y amar,
para perfeccionar al ser.
Después de todo,
basta el amor.
Así fue, al principio,
cuando dios estaba con la madre,
cuando la madre era su amante, cuando con la amante,
se procreó al hijo, y por el hijo,
el mundo cayó, y por el hijo,
la madre sufrió, y por defender al hijo,
la madre destruyó al mundo.
Dios, bastando de amor,
reinició todo,
reconstruyó todo,
otra vez.
Porque vale la pena.
Porque hay esperanza y fe.
Porque basta el amor.
Erick Xavier Huerta
despertar, y tener incondicionalmente,
siempre, para su servicio,
siempre, a la luz de la piel,
dispuesto, soñando,
en contacto,
con todo y todo,
mirando, oyendo,
viendo.
Basta el amor,
después de la luz de sus ojos,
y después recordando,
imaginando,
añorando y
anhelando.
Basta el amor,
porque después de haberlo despertado,
podemos volver a dormir,
y volver a esperar, con ansías,
abrir los ojos para poderlo contemplar.
Basta el amor,
aún después de la mentira,
aún después del miedo,
basta más,
más aún cuando aparece
la farsa, la desgracia, aún más,
ahí, basta el amor.
Basta el amor,
porque después, después
da sentido y proporción
a todo acto, a todo hecho,
a todo lo consumado.
Basta el amor,
después de la nada,
después de todo,
aún después de todo el universo,
y su destrucción.
Basta el amor,
porque su fuego arde en mi corazón.
Basta el amor,
cuando lo reconozco,
en su luz, al centro,
al centro de mi corazón.
Después de haber creído,
después de haber luchado.
Después de amar,
y amar, y amar,
para perfeccionar al ser.
Después de todo,
basta el amor.
Así fue, al principio,
cuando dios estaba con la madre,
cuando la madre era su amante, cuando con la amante,
se procreó al hijo, y por el hijo,
el mundo cayó, y por el hijo,
la madre sufrió, y por defender al hijo,
la madre destruyó al mundo.
Dios, bastando de amor,
reinició todo,
reconstruyó todo,
otra vez.
Porque vale la pena.
Porque hay esperanza y fe.
Porque basta el amor.
Erick Xavier Huerta
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