DOLOR
El dolor ha sido muy grande;
el dolor ha sido tremendo.
El dolor, de entregar el corazón, a quien lo ha desperdiciado.
El dolor ha sido inmenso.
El dolor, de haber tenido fe en ofrecer el corazón,
para lastimar, para ofenderlo, para que sin,
nada por nada, se eche al fuego, para su muerte,
para desaparecerlo.
Y es que no era un corazón normal;
estaba lleno de amor.
El dolor ha sido implacable.
Tuviste que mirar, cómo, sin ofensa,
sin verguenza, lo echaban,
fuera del mundo.
Aquel mundo murió.
Aquel mundo ya no formó parte de nuestro universo.
Me tuve que ir, después de mirar
cómo desapareciste, con violencia,
el corazón de amor.
Otros ojos preferiste,
otra boca besaste,
otras palabras,
para llenar tu miseria, para embarcarte
en el surco de tu pobreza.
El corazón de amor,
poseía riqueza.
El corazón de amor,
era la divinidad anhelada.
Proferiste inmiscuirte en la oscuridad,
allí, en la nada.
Al falso dios te rendiste.
Cuánto lloré por no poder impedir
que te equivocaras.
No tomes el universo que no puedes sostener con tus manos.
No tomes el universo que no puedes prometer cuidar.
Está fuera de ti, está fuera de tu control,
es demasiado amor, demasiado amor,
que no entiendes, corazón inmaduro,
corazón muerto, corazón que ya no es de este mundo.
Al tuyo, le hablaba,
este corazón de amor.
Corazón, en ti no había oídos,
sólo dolor, que vuelve muda tu boca,
que desaparece tu voz,
que osa una y otra vez, la vanidad,
la soberbia, la envidia,
tu miseria, tu dolor.
Todo fue infectado, con tu pobreza.
Todo sufrió, por culpa de la negrura
de tu pecho.
El corazón de amor, traía luz, luz para tu pecho,
después de la herida, después de mi dolor,
por esa abertura, escaparon los dioses, escapaba
la luz divina, que te quería,
que te buscaba,
que te gustaba,
que siempre quería,
hacerte sanar.
Una herida de amor,
no pudo con tu mundo.
Y más pudo, más pudo,
el recuerdo de la inconsciencia,
de la pasión, de otra entidad,
miserable, que contagió, de pobreza el dolor
que hoy hizo perder al planeta de tu creación.
Ahora no hay nada.
Aún con eso,
tengo voz,
en este silencio.
Aún con eso,
tengo fe, tengo poder,
tengo creación.
No hay nada.
La desaparición de tu planeta,
dejó un vacío.
Pienso volver a crear, otro mundo,
un nuevo planeta,
que valore el amor de mi corazón,
que ha renacido, hoy
producto de tu recuerdo,
producto de mi amor.
Erick Xavier Huerta Sánchez
el dolor ha sido tremendo.
El dolor, de entregar el corazón, a quien lo ha desperdiciado.
El dolor ha sido inmenso.
El dolor, de haber tenido fe en ofrecer el corazón,
para lastimar, para ofenderlo, para que sin,
nada por nada, se eche al fuego, para su muerte,
para desaparecerlo.
Y es que no era un corazón normal;
estaba lleno de amor.
El dolor ha sido implacable.
Tuviste que mirar, cómo, sin ofensa,
sin verguenza, lo echaban,
fuera del mundo.
Aquel mundo murió.
Aquel mundo ya no formó parte de nuestro universo.
Me tuve que ir, después de mirar
cómo desapareciste, con violencia,
el corazón de amor.
Otros ojos preferiste,
otra boca besaste,
otras palabras,
para llenar tu miseria, para embarcarte
en el surco de tu pobreza.
El corazón de amor,
poseía riqueza.
El corazón de amor,
era la divinidad anhelada.
Proferiste inmiscuirte en la oscuridad,
allí, en la nada.
Al falso dios te rendiste.
Cuánto lloré por no poder impedir
que te equivocaras.
No tomes el universo que no puedes sostener con tus manos.
No tomes el universo que no puedes prometer cuidar.
Está fuera de ti, está fuera de tu control,
es demasiado amor, demasiado amor,
que no entiendes, corazón inmaduro,
corazón muerto, corazón que ya no es de este mundo.
Al tuyo, le hablaba,
este corazón de amor.
Corazón, en ti no había oídos,
sólo dolor, que vuelve muda tu boca,
que desaparece tu voz,
que osa una y otra vez, la vanidad,
la soberbia, la envidia,
tu miseria, tu dolor.
Todo fue infectado, con tu pobreza.
Todo sufrió, por culpa de la negrura
de tu pecho.
El corazón de amor, traía luz, luz para tu pecho,
después de la herida, después de mi dolor,
por esa abertura, escaparon los dioses, escapaba
la luz divina, que te quería,
que te buscaba,
que te gustaba,
que siempre quería,
hacerte sanar.
Una herida de amor,
no pudo con tu mundo.
Y más pudo, más pudo,
el recuerdo de la inconsciencia,
de la pasión, de otra entidad,
miserable, que contagió, de pobreza el dolor
que hoy hizo perder al planeta de tu creación.
Ahora no hay nada.
Aún con eso,
tengo voz,
en este silencio.
Aún con eso,
tengo fe, tengo poder,
tengo creación.
No hay nada.
La desaparición de tu planeta,
dejó un vacío.
Pienso volver a crear, otro mundo,
un nuevo planeta,
que valore el amor de mi corazón,
que ha renacido, hoy
producto de tu recuerdo,
producto de mi amor.
Erick Xavier Huerta Sánchez
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