VISIONES

Presa de los sueños, me gusta evadir la realidad y me quedo sin comer varias horas, incluso dejo de vivir y de respirar. Poco a poco muero, más lentamente, saboreando mi paso através de los sueños, porque ahí soy libre y hay varios mensajes que quieren decirme algo. No sé qué. Algo. Algo me dice algo. 

Recuerdo, al amor del principio, y a pesar de evadirla, en el tiempo prevalece, el amor nunca muere, el amor es insensato, el amor es eterno, sin saber de eras y tiempos. Sus ojos, tocarlos, querer adentrarme en ellos, y seguir su silueta caminando, dejándome solo, abandonado, ensimismado en el sentimiento y en la emoción de querer amarla en su piel. Y si yo tuviera la oportunidad de sentir la misma emoción en sus pensamientos, tendría una felicidad mayor, desconocida a lo que imagino.

El corazón decide amar, en su soledad escoge, tal vez por destino o fatalidad, al ser, a una en particular. Cada una con su historia y el tiempo pasa, recorre la piel y envejece el cuerpo, tratándose de nuestra realidad, una donde el amor espera siempre en el futuro, un acontecimiento que crece, que se vuelve cada vez más esperado, más ansiado por el universo, por el viento, por las estrellas, por el corazón, por la conciencia, por el espíritu porque eso, eso da mayores capacidades de crear mundos alternos, nuevas realidades donde se espera y se prometen mayores tiempos de felicidad. 

Lo único que sé es que el corazón habla, el amor encuentra sus formas, su propio camino, escribe su propia historia, y también sueña, se ilusiona, imagina, reza, ora, vive. El amor busca, encuentra, se comunica en maneras que no puede la razón comprender, porque es energía pura, porque es intangible, es magia, es poder. El amor me comunica en imágenes, donde nos adentramos, nos soñamos, nos conectamos por medio del campo de los sueños, ahí donde nos anhelamos, y pedimos al mismo tiempo estar juntos, escuchando la misma música, queriendo compartir el mismo cielo, el mismo tiempo, para que de manera consciente, nos pensemos toda la vida. 

No es fortuito que nuestros ojos se busquen, se comuniquen, sin hablar.
No es obra fortuita que nos pensemos, que nos queramos, que nos imaginemos juntos, que la misma historia del mundo nos haya reunido a través del tiempo, en el mismo lugar, de donde algún día pensamos jamás volver, jamás regresar, jamás permanecer. La tierra habla, se comunica, se conecta con el corazón, y lo sienten nuestros pies, en cada paso. Porque es una historia única, singular, particular. Una historia donde la tierra es fundamental, la misma calle que resiente la poderosa magia con la que vivo todos los días. Una historia donde la tierra es protagonista, bella escritura que ahora, cuando antes pensamos amar a alguien, nunca vimos la realidad, nunca nos añoramos como nuestro destino, porque no estaba en nuestros planes, en el de la razón. No sabíamos escuchar al corazón, al amor, a la magia, al cielo, a la luna, al sol, a nuestra galaxia. 

Y ahora tantos años han pasado. Y la historia continúa escribiéndose, en mis añoranzas, en esos sueños que nunca se acaban, en la premisa particular de siempre tener fe, esperanza de que sucederá el amor entre nosotros, para nuestra conciencia, mientras tengamos dominio sobre ella. Después seremos nada, espacio, vacío, negro, fugacidad, o una bella ilusión.


Lo cierto es que el amor existe.



Erick Xavier Huerta Sánchez

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