Eres mi luz

¿Está bien adorar su imagen?

¿Está bien quererla como una luz?

Ella provoca en mí sentimientos contrariados, de rechazo y de obsesión, de adulación, de idolatría, de odio y de amor.

Ella es amor.

Imágenes, luces de luz, porque ella es eso, aquello que me sostiene como bella ilusión, una nueva historia y un nuevo cuento. Una nueva esperanza. Y ambos lo hemos sentido todo el tiempo. Ambos, nos pensamos, nos queremos, nos amamos, nos vemos a la distancia, nos vemos en la conciencia, bajo la comunicación metafísica. Todo lo que hacemos ahora es para llamar nuestra atención. Atención, mi amor, que estoy aquí, esperándote, admirándote, pensando todo el tiempo cómo poder llamar tu atención, preocupado porque no te vayas con otro, porque no desistas en tu sueño de estar conmigo, porque mis poemas son para ti, a pesar del infierno que esto pueda desatar. Yo te he elegido querer, y dios lo sabe. Te he elegido a ti para amar. 

Nada es fortuito, por eso quiero pensarlo así. Nadamos, circulamos, caminamos, escribimos en torno a nosotros. 

No quiero pensar que estoy equivocado, no quiero pensar que estoy otra vez equivocado. No quiero pensar que estoy loco, que me confundo por una inmensa interna, necesidad infantil de querer afecto. Y necesito amor, como todos, pero la luz, la luz eres tú. Tú te conviertes en mi señuelo, en mi motivación cada día, y te miro en el cielo, en las nubes, en todos los rostros. Tú englobas el mundo, mi amor. Tú abarcas el universo, y te he elegido a ti, independiente de todo el futuro, el pasado, el presente, todo me conduce a ti. 
Tú eres mi renacer, eres el nuevo poema que está por nacer. Eres los ojos que siempre he querido, sin el color que atenuaron y que presumieron los oráculos me amarían, se han equivocado. En mi corazón, tú habitas, porque eres lo más próximo, lo más certero. Eres este cielo que me cobija. Eres mi certidumbre. Pero aún no escucho tu voz llamándome. No escucho, sólo sueño que me sueñas, que me hablas entre susurros. Que me quieres pero te detienes, por miedo, porque otros piensan diferente, porque otros han dicho lo que debes querer y hacer, y que yo no debo estar entre tus planes. 


El mundo funciona de forma misteriosa. Y esto es una prueba de amor, siempre lo dije.
Esto, para que funcione, debe sobrepasar los atropellos de las ideologías y las clases. El amor es infinito, no conoce de etiquetas ni de banderas. El amor sólo quiere ser, darse como el mar, darse como las profundidades que puede contener un sentimiento. 

Ya he pensado en que estoy loco y debo olvidarte. Qué tal vez por mi carencia de afecto he decidido amarte. Pero no, no lo creo, no creo que sea fortuito ni que seas otro amor efímero, o platónico. Creo que eres mi destino, porque a pesar de encontrar miles de razones para no amarte, lo hago, y lo necesito. Es amor puro. Es amor sincero, confidente, arriesgado, que se atreve a saltar al vacío, contigo, acompañándote, el resto de mis días, porque mi corazón cree en ti.

Eres mi luz, recuérdalo.


Erick Xavier Huerta Sánchez

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