Adorable soñador
Sueña soñador, sueña, de sueños estás hecho, de sueños concibes realidades. Navegas entre nubes, piensas en dioses, no te da temor la muerte y amas la vida. Te crees perecedero y también te anidas en el seno de la eternidad. Amante del amor, amante de los sueños, quieres y adoras, y piensas y recoges musas, mientras el recorrido presenta valles y tormentas, te apeteces con los sabores de las frutas; y a veces te preocupas por qué comes, y te ilusionas, y quieres y crees que puedes hacer milagros y te consideras hijo mítico del destino y del honor. Vos, sos, eres, te quieres y te das a los demás, porque somos lo que damos, y somos lo que recibimos. Amor, amante de sueños, vos quieres a la tierra y abundas en las nubes, y recolectas pensamientos y formas de ver la vida. Amante que juega y admira bellezas, y quiere trascender en el amor a la mujer, cosa que crea vida, cosa que da legado, que no deja morir la existencia, que da paso a la nueva vida, que da creación, que alimenta sueños, que vuelve poetas, que hace más noble la vida.
Amar, amarte, quererte, soñarte, en toda la extensión del territorio de lo que te conforma. Sueñas, sueña, quieres. Amarte, amante de antes y del mañana, por siempre, eterno, para siempre en las letras, te describo, bella, sonriente, apetitosa, brillante, de luz y llena de candidez. Amante, musa, quererte y adorarte, premisas básicas y principios de un hombre, como quiero llamarme, para siempre, impregnado en la primer imagen, como adoradores de un sol.
Rayos de fuego, que se vuelven máscaras en nuestra piel. No somos más que tiempo relativo, y no somos lo que pensamos, somos más, como dioses, o fugaces luces. Entonces, imaginante, imagina, quieres estar, con ella, para siempre. A quien buscas, te busca, en el mismo principio del amor, bajo el mismo deseo, que busca y busca en palabras y en acciones. Enamorado saltarín, la buscas y te busca, te quiere y te cela, se fuga, se va, de escape, de pinta y se abandona a otros amores. Y la ves, la rechazas, no la quieres, piensas en más, en más para olvidarte para siempre de su recuerdo, de su imagen. Ya no la quieres, la re piensas, la valoras otra vez, la vuelves a escribir, y a describir en uno y uno de los conjuntos peculiares de sus movimientos que construyen por completo su personalidad.
Amante amor, revolucionario, querendón, poeta y soñador. La buscas, la construyes y la vuelves a pintar, de distintos colores, en la misma forma, en la misma esencia, se postra en todas las formas, en las nubes y en los paisajes, es un efecto visual. Se adapta a todos los tiempos, espacios y materias. Es parte y emana de lo que quieres, en la comunicación, en la voz de los indignados, por honor y por lucha, por amor, por querer un mundo mejor. Los mejores, las virtudes, las noblezas, se buscan y se unen, se quieren, suman esfuerzos, se abandonan a la pasión de la libertad. Por eso, por toda la vida, amarás, como receptor, como escrito, antes y después, eso cuenta y contará tu historia. Amante amarás.
Tu fotografía se postra en la mente, fija, detenida, vibrante, en movimiento, sin flujo de energía, proyectando luz, la esencia, lo que viene, como cuento esperando un nuevo final. Eres luz, cabo de sueños, baúl de lo preciado, tesoro buscado, corazón alegre, poema encarnado.
Amante glorioso, eres y serás, porque buscas y vas, adorando tus sueños, postrando fe, sembrando esperanzas, alumbrando figuras preciosas, exportando más nubes y honrando la luz que ilumina el terreno que pisas. Fuerte serás, hombre cabal y decidido, peculiar escribidor que nunca frenas la fuerza que te empuja, valiente y voluntarioso, radical y rojo, poderoso que encumbra virtudes, preceptos valiosos, honrados sacrificios, amorosos brillos; y pintas tu viaje de un conmovedor cuento, y derrama lágrimas y provoca lágrimas, de dicha y consuelo, de más amor, de más fe, de más creencia en que todo puede suceder.
Adorable escribidor, de tu fe seguro estás, que lo mejor está por venir. Que el amor, abunda en los cielos y que pronto, en el agua, en la lluvia, caen mensajes de la dicha por tu mujer.
Erick Xavier Huerta Sánchez
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