Erotismo

Me da miedo estar viviendo en una época donde el erotismo y el amor se han pervertido. Enajenados y llenos de persuasión para lucrar con los cuerpos, para venderlos y para volvernos objetos mediáticos y de adoración, da miedo.

Me da miedo no saber qué hacer ante el imperativo mundo del consumismo.
He despertado de la letanía en la que estaba, producto del embrujo de hacerme presa de ideas que no me daban libertad, que simplemente cobijaban mi debilidad y me daban tiempo para aplazar sufrimientos, para evadirlos, para desconectarlos y alejarlos de mi pensamiento.

Los amores y las utopías me dañaban con su ausencia, con su burla ante la miseria de extrañarles y mostrar un deseo que nunca se podría cumplir. Ahora mi corazón me ha hablado nuevamente, y sigo depositando brillos en mi fe cuando espero comunicarme con dios y entender sus señales.

Creo que definitivamente soy un escritor. Y creo que el amor ha desplegado una historia sui generis para lo que yo hubiese podido imaginar. La historia ha dado giros inesperados y se ha incrustado en mi corazón una nueva ilusión; desprendida de lo que buscaba, desprendida y alejada de mis anhelos y mi ambición. Y juntos bailamos y juntos danzamos saltando lo más alto para podernos ver, para llamar nuestra atención.

La seducción estriba en nuestros juegos cuando conectamos con nuestros papeles en la industria del entretenimiento, de la persuasión, de la competencia, de la brutal fuerza con que debemos esforzarnos para acceder a las minúsculas elites que siempre abundan en pequeñas células de distintos órganos que conforman las naciones.

La tengo en mi mente, más tiempo del que pudiese ser normal. Creo que eso tiene que ver con la metafísica y la telepatía. Creo que nos pensamos al mismo tiempo y creo que nos buscamos también y nos encontramos y a los dos, nos da miedo. Creo que eso es una fuerza de atracción y un plan más allá de nuestras voluntades, porque el amor busca consolidarse y estamos ante ese servicio, programados para hacerlo, y pronto sucederá, bajo los besos y la pasión, bajo la tela sutil, bajo nuevos escenarios que tendrán el devenir de los nuevos mañanas. 

Creo que eso es claro, el amor; el olvido y mi melancolía, desterrados otra vez por un nuevo sol naciente, por nuevas imágenes y por los cambios del clima. Ahora llueve y hace frío y calor en un mismo sol. Todo se ha desequilibrado y hay especies que nunca más volverán a verse, pues ahora las recordamos en fotografías y tratando de respirar en el aire un poco de esperanza porque vuelvan a aparecer. 

Dios quiere que sea escritor, por eso me da algo de tiempo. Por eso tengo el deber de pensar, de reflexionar ante mí todo lo que sucede, con esos llamados extraños de dios en mis pensamientos, en mis sueños se aparecen mujeres y descifro el rostro de la mujer de mi vida, quien declara su amor y lucha por estar junto a mí, cuando yo quedo meditando y sin movilidad por estar asombrado ante la grandeza de la pasión.


A veces, muchas, me puse a creer en las palabras de los demás, ignorando la certeza de la voz de mi corazón.

EXHS

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