Lo que gusta el amor por ver

Estoy muy confundido con el amor, con los sueños, con el camino recorrido, con los pasos, con mis charlas con el viento y la tierra, la luna y el sol. Estoy tremendamente perdido. Siento que siente ella lo mismo que yo pero noto indiferencia, noto poca luz a mi persona, que no cuento con tal representatividad en su alma como ella hace efecto en la mía y eso me hace sufrir. 


Quiero volar, a un nuevo sol y desprenderme de aquí donde no cuento con tu presencia, con tu carne para amarla.
Tengo tanto afán por amar a una sola mujer que con sólo mirarla una sola vez, jamás he podido olvidarle ni sacarle de mi corazón.
Porque ella es el amor platónico por excelencia, la reticencia del oro, el gran monumento de la creación que abarca todo, que muestra lo infinito de los sueños. Ella recuerda las cosas más hermosas del mundo, y ella es mi amor y ella espera que le dé mi gran corazón.

Alguna vez se atreverá a hablar su alma o seguirá prefiriendo el silencio lleno de martirio, incierto y doloroso. 
Su nombre sigue aplastando el mar y hallando en las profundidades de este planeta, todos los tesoros.


Por más que grite, mi alma sigue deambulando lejos de los pasos de sus pies. Y ella duerme y sueña y ríe lejos de mí; y yo no me puedo perdonar eso, aguardando tanto amor, pintando de colores los cielos; augurando amores en los vientos y suplicando a las lunas que reflejen mi amor a la luz de la ventana donde ella descansa y donde ella coloca su bella intimidad.
Ella abraza lo que ama y yo no estoy allí; y nos sigue describiendo lo mismo, orgullo y prejuicio, y también un poco de miedo porque la magia es increíble, porque ella no es supersticiosa y porque también hay duda en el corazón.

Es una dualidad, de continuar preservando una bella ilusión construida en el rostro de una mujer con dicha y candidez.
¿Parecería fortuito, tanta coincidencia? ¿Parecerían inútiles mis palabras que describen el amor? Si pudiese yo venerar sus pies, su piel y sentir sus huesos y su alma, descobijando su maravilla y haciéndole el amor a todo su cuerpo por tanta pasión y amor que despierta en el origen de mi vida. Yo le amo en la eternidad, después de tantos años, de una sola vez que bastará con mirarle, y escuchar un poco el timbre de su voz. Fue suficiente para amar. Bellos ojos.

Pero no. 
París que nos espera, parece lejos, otra ilusión y una posible traición del corazón.
¿Por qué mi corazón ve eso?

Nos vuelve ciegos, y a veces dejamos la verdad a un lado para abandonarnos a la mentira de una historia que jamás podrá suceder. 
¿Es un juego macabro? Es el amor, y así funciona, y nos espera la sorpresa y nos espera incluso, maravillarnos de saber que estábamos en lo cierto, o equivocados. El amor siempre responderá. El amor se encuentra en los ojos que buscan incesantemente el reconocimiento de la otra persona, sorprendente cuando no habías considerado que habías logrado un efecto. Y alguien está enamorado de ti en silencio. Sus ojos hablan, sus ojos se muestran y sufre cuando la ignoras, cuando no la ves. Se da cuenta del amor y de tu alma, y te busca, cuando piensa ella que no la ves. Y te das cuenta de su admiración y pronto llueve el amor imperial que has construido en los cielos y habla el corazón a través de los sueños, en cada noche, cuando cierras los ojos...

y ella te escucha.

y ella,
te ama.



Erick Xavier Huerta Sánchez

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