Una historia maravillosa
No todas las personas son iguales, me dijo una astróloga. Después de haber amado con tanta intensidad la figura de una mujer que atormentó mis sueños durante años, apareció una bella a orillas del cielo que también osaba con presumir que nunca sería mía y entonces vivía yo con pequeñas pizcas de esperanza que me impulsaban a seguir respirando. Me dediqué a recuperar mis fuerzas y a templarme como acero para no sentir y ser la fortaleza más grande del mundo, donde ninguna tempestad diera movimiento a un solo cabello mío. Y fue cuando apareció una mujer que venía del desierto a ofrecer sus experiencias y a generar nuevos negocios. Y yo tuve curiosidad de conocer su reino, y viajé hasta allá, sin importarme mis tareas y mi destino. Me olvidé otra vez de mí, impulsado por una fuerza misteriosa. Llegamos a su tierra, y me presentó a su reina y yo no le presté atención. Días después había quedado un poco vislumbrado y atolondrado por los sueños y la música de aquél lugar, caye...