Jonás
Jonás no aguantaba la hipocresía que era la familia paterna con sus ironías y dobles caras siempre arremetiendo con traiciones y perjurios a costa del poco éxito obtenido de los demás. A su vez, el grito incesante en casa del miedo y pavor por la incertidumbre, falta de rumbo por los líderes y una hermandad que flaqueaba porque todos tienen que sobrevivir. Harto de la tempestad, de la falta de respeto al espacio y la independencia, Jonás no podía ser junto a los hermanos Bloom, que se hallaban siempre asechando y arremetiendo con malas palabras a todo lo que hacía. Y a su vez, la maldita burla de Dios ante sus actos y la desesperada pausa que tenía que hacer su vida para que el tiempo del supremo llegara cuando él quisiera. Jonás quería la muerte, a pesar de la fuerza y la fortuna desmedida a comparación de los demás. Poca o mucha, Jonás tenía fortuna, pero estaba solo sin tener con quien compartirla. El suicidio era el tema de todos los días para deliberar si valía la pena seguir...