Quiero creerlo así
Padre nuestro que estás en los cielos. Si soy hijo del Padre, soy hermano del hijo del hombre, soy por igual rey y salvador del mundo, aunque mi pecado sea mayor, la misma gloria que cobija al hijo de Dios, arropa a su hermano.
Padre. Creador de todo, de mi conciencia y mi proceso de crecimiento. Debo de irme por mi cuenta para tener independencia, sino, nunca seré libre.
Dios. Bendice mi vida, para que me vaya bien en mis decisiones.
Ahora siento una profunda carencia de sentido y significado por las cosas. Mi productividad parece ser insatisfactoria para mis ganas de vivir. Sé lo que valgo, pero no sé qué hacer para merecer, para exigir y para luchar. No sé qué hacer. El trabajo por mi legado no sé dónde comenzarlo. Mis planes se frustran y no brillan los caminos, las bendiciones no existen, y no logro abrir las puertas de mi destino. Estoy frenado, y no sé por qué, no sé qué es lo que está pasando, no puedo brillar ni emprender el vuelo. Estoy frustrado.
Yo no puedo volar, ni me miro en el lugar qué estoy, no sé por qué trabajar, no tengo ilusiones ni ganas de estar aquí, encerrado y perdiendo, minuto a minuto, la capacidad y oportunidad de lograr algo con mi vida. Y es que no hay ningún incentivo. El apetito está muriendo, por la comida, por el sexo, por el dinero y el consumo. El apetito está muerto. Se muere el vivo y da paso a la melancolía y la tristeza, por no saber dónde comenzó el crecimiento de esta apatía, producto de algo que no es muy claro, y que, aunque lo es, no sirve de nada, porque ya no se quiere vivir. Ya no se quiere vivir.
Mi plegaria no consiste en estas simples palabras solamente, sino en el miedo que me produce jamás florecer. Me voy a ir otra vez pensando que no hubo escapatoria de mi fatídico destino. Mi plegaria consiste en rescatarme, y el milagro ocurra mañana cuando entonces entienda con claridad mi existencia y tenga paz, calma e intelecto fluyendo sin males.
Aún así te quiero Dios.
No es mi lástima ni mi resignación, es un depósito de esperanza y fe que aún me dan anhelos de ver un día mi vida con cauce y felicidad. Pleno en la naturaleza, fuerte como es, grande y generoso, valiéndose de sentimientos puros y compartiendo lo mejor de sí, tanto, que hasta comparte su vida con una buena mujer, y enseña a sus hijos el legado de que debe permanecer.
Me forzo a esperarlo, y a creerlo, aún cuando todo el aire que respiro me dicta lo contrario.
exhs
Comentarios
Publicar un comentario