En un mundo.
En un mundo imaginativo, en el paraíso de mi pensamiento, yo te desnudo, quito de tu cuerpo esa playera de franela que cubre tus pechos, tu piel clara, tus pezones rosados. Y deslizo tu pantalón de mezclilla descubriendo tus piernas, quitando todo hasta los calcetines que cubrían de calor tus pies tan endebles y bellos. A la luz del sol, en sintonía con el Otoño, yo te hago el amor María Elena. Es el ocaso del sol que abrillanta el pastizal con tenue paz; donde nuestros espíritus salen a la calma de la creación, donde jadeamos las voces de la tranquilidad del corazón, uno solo, uno porque nos hemos anidado en esta pasión. María Elena fue para mí el amor de mi vida. La conocí en una conferencia; ella traía un traje negro, tan ejecutiva y madura, más de su edad ella aparecía delante de mí: Yo resentía enormes amores cuando la veía, ignoraba el hecho de la certeza y me engañaba, usaba trucos para despistar al amor. Nunca pude irme de su lado, siempre estuvo mi alma con ella. Los ...