Palabras del hijo.
No los entiendo Padre.
Aún no entiendo por qué he venido ni tampoco porque he de convivir con ellos.
No comprendo, Padre, las razones del por qué lastiman mi ser.
Este es un valle increíble de locura, no ahondan las razones, los pensamientos se transgreden de su pureza y no deja que la buenaventura prosiga su curso, siempre se corrompe, siempre queda a medias y el cáncer sigue su curso.
La desgracia en la que me dejaste no permite que yo sea feliz.
La felicidad de algunos nunca debería ser permitida ni existir, su bienestar es a costa del bien de la humanidad.
Es una injusticia Padre, todo lo que me ha tocado ver, sentir, experimentar...el hombre es un ser inmerso en la miseria; ellos no saben de cordura, de respeto, de gracia, de por venir, ellos lo han perdido Padre y están desamparados matando la voluntad.
Ellos no entienden y tú me has abandonado.
No me escuchas Padre, mis palabras van y ya ni siquiera eco existe.
Los lugares donde va mi palabra son plazas sin vida;
me has decepcionado, me dejas vulnerable con mis cuestionamientos;
me has dejado aquí, sólo, con la terrible compañía de mis semejantes; sin absoluta oportunidad de caber en la voluntad del bien. He quedado abandonado en el suplicio.
Esperanza sigue viajando hasta encontrar respuesta tuya, el hijo necesita del Padre.
El hijo busca su destino y aclama poder suyo para bienaventurar la existencia de la humanidad.
El hijo del Padre.
EXHS
Aún no entiendo por qué he venido ni tampoco porque he de convivir con ellos.
No comprendo, Padre, las razones del por qué lastiman mi ser.
Este es un valle increíble de locura, no ahondan las razones, los pensamientos se transgreden de su pureza y no deja que la buenaventura prosiga su curso, siempre se corrompe, siempre queda a medias y el cáncer sigue su curso.
La desgracia en la que me dejaste no permite que yo sea feliz.
La felicidad de algunos nunca debería ser permitida ni existir, su bienestar es a costa del bien de la humanidad.
Es una injusticia Padre, todo lo que me ha tocado ver, sentir, experimentar...el hombre es un ser inmerso en la miseria; ellos no saben de cordura, de respeto, de gracia, de por venir, ellos lo han perdido Padre y están desamparados matando la voluntad.
Ellos no entienden y tú me has abandonado.
No me escuchas Padre, mis palabras van y ya ni siquiera eco existe.
Los lugares donde va mi palabra son plazas sin vida;
me has decepcionado, me dejas vulnerable con mis cuestionamientos;
me has dejado aquí, sólo, con la terrible compañía de mis semejantes; sin absoluta oportunidad de caber en la voluntad del bien. He quedado abandonado en el suplicio.
Esperanza sigue viajando hasta encontrar respuesta tuya, el hijo necesita del Padre.
El hijo busca su destino y aclama poder suyo para bienaventurar la existencia de la humanidad.
El hijo del Padre.
EXHS
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