carta a Che



Desde mi existencia hasta tu legado.
Che,
 Creciendo y cuestionando la realidad, parece que los rebeldes se buscan. De alguna manera caí en las palabras del revolucionario y jamás dejé de sentir una inmensa pasión por la lucha que promueve las acciones que brinden una humanidad salvaguardada por grandes sentimientos de justicia, honor, responsabilidad y amor.
Tesitura como la tuya no habrá ninguna, que fuiste un hombre completo, eso nadie lo duda; admiración como la mía por ti no muere, se renueva y continua albergando fuerza en el corazón de los vivos, en el mío. El único temor del siguiente paso es carecer por un momento, por un sólo instante, de perder la fuerza que me otorga el ideal, del que tú y yo sentimos, del que habita en el corazón , del que se frustra cuando parece que el cambio nunca se puede dar y sin embargo tu seguiste hasta el final...al parecer se sienten satisfechos con tu muerte y tus ideales viven porque yo soy hijo del hombre; los hijos heredamos ideales, heredamos la grandeza y las ilusiones de la verdad que impera en el espíritu de la respetable honorabilidad.
Nunca cesará la lucha y la verdad puede esperar pero habrá de salir, habrán de venir los días en que la conciencia del hombre por fin vislumbre que el incentivo por el servicio, por la vida, por el enriquecimiento del alma no exclama sus albores en la riqueza material sino en la entidad que cada uno representa para la contribución de la comunidad a la que se pertenece. No hay otro fin más ineludible, más verdadero y auténtico que el trabajo por los demás porque cuando damos, somos; todo el trabajo por nuestro ser repercutirá en la comunión entre semejantes.
Mi corazón rebelde ahí está y no cede ante las calumnias por las que he tenido que soportar, nunca habrá marcha atrás y mi servicio por el crecimiento de la humanidad queda ahí, listo e intrépido para accionar en el tiempo y justo momento en que la humanidad exija, el cambio vendrá, los venideros caminos de las buenaventuras de los corazones nobles se abren y en cada paisaje recordaremos tus palabras y habrá de hacerse respetar a quienes dieron omisión por la lucha de la verdad. Te llevo en el corazón Che y los actos de mi vida siempre abanderarán la honra de un hombre que murió por un justo ideal. No hay nada más poderoso que creer en algo, es justo en ese lugar donde inicia la creación y siempre la ejemplificación del hombre quedará como el firme testimonio de lo que hay que hacer y yo quedo aquí, siguiendo la línea, viviendo a raya con la enorme temple de que en cada acto mi fuerza refleje en la tierra mi respeto, mi trabajo, mi responsabilidad, mi bien hacer por mí, por el prójimo, por mis hijos en el eco de mi voz viajando por el universo.
Atentamente,
Erick Xavier Huerta Sànchez

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