Luces en la ciudad.
Luces en la ciudad.
Entre tanto torbellino por las actividades de todos los días, responsabilidades que nos hemos puesto para poder ponderar nuestra productividad, realización más que sobrevivir por sobrevivir, las personas buscan sentido a cada una de sus acciones, y más que hacer por hacer, buscamos una sola dirección, al sentido de nuestra plena realización personal, máximo sentido a todas nuestras acciones.
Pero para saberlo, primero hay que darse cuenta.
Amar por amar, se confunde luego entre ocupar ocultar nuestro vacío existencial y que por miedo a entregarnos por completo nos lastimen, y por eso ocultamos intenciones, y aguardamos con precaución poder comprometernos de lleno con lo que queremos. Y quien no se compromete con nada ni con nadie aún no es nadie. Ante tal situación, hay una revolución que exclama y grita: «sinceridad total para poder ser libre».
Y cuando no encuentran sentido, buscan hacerse fuertes, insensibles, como si no pasara ni ocurriera absolutamente nada en el universo de las emociones, que rigen nuestro destino, que aguardan la memoria de todo lo que construimos en el presente por eso nos urge despertar, por eso nos urge estar aquí y ahora, porque no nos movemos desde el centro de nuestro ser, pero para ello tenemos que estar atentos al lugar que estamos ocupando realmente, en el centro de nuestra conciencia, en el universo interior, cosa que alberga la verdadera realidad que está sucediendo en la atemporalidad, porque somos seres eternos.
Mientras van dormidos, no ven por donde pisan ni ven lo que hacen, y pronto pueden tropezarse en esa oscuridad, sin timón de la conciencia, deambulan por las fantasías de los sueños, quieren y no quieren, están y no están. Nos urge despertar.
Nos urge despertar para poder mirarnos a los ojos, para poder ser conscientes de que somos conscientes de que estamos albergando un universo emocional, una serie de sentimientos que van a significar para toda la eternidad aquí y ahora, y eso es realmente lo esencial.
Lo que buscas en realidad es despertar, no seguir dormido, no estar en la ceguera, caminando en el vacío, en la oscuridad total. Quieres ser la luz que ilumina el universo, que aclara tu camino, que aclara los senderos, que lleva a la verdad y que es testimonio del color, del sonido, de la experiencia total resumida en la emergencia de una emoción que quiere siempre, la paz, para poder pisar ahí y trabajar ahí, y contemplar desde ahí tu tremenda felicidad, que sinceramente puedes compartir con todo aquello que quieres, y entonces sí, desde tu divinidad crear tu propio universo. Tu verso único, tu verso singular, lo que siempre has sido.
Erick Xavier Huerta Sánchez

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