PERSONALIDAD
Personalidad. Sexo, religión, moda, cultura, educación.
El ser humano se deja guiar por directrices con fines de sentirse agremiado a un colectivo para poder verse reconocido. ¿Cómo se reconoce?—A los ojos de los demás. Quiere ser visto.
Su personalidad está configurada por un ensamble genético que le determina cantidad de energía, expresión corporal, morfología, corporalidad, y sobre eso se asienta la personalidad, configurada por la imaginación se poder querer ser lo que le han indicado si es que quiere conseguir la aceptación de los demás. Al paso, se ve frustrado, intentando por toda índole buscar parecer ser, conseguir ser lo que otros quieren que sea. Una etiqueta, una afición, una religión, un casillero.
La rebelión viene para algunos, no muchos, no todos. Unos se resignan que así son y ya no hurgan más en tratar de des—configurar lo que arraigaron en el inconsciente, en automático.
El que se cuestiona, no acepta, busca respuestas.
Y entonces viene la desmitificación de la personalidad, el que nunca fuimos ni seremos nunca. Por eso es tan importante conocernos a nosotros mismos. La ignorancia total de desconocer lo que somos es la causa de todo sufrimiento humano. No saber nuestra configuración genética, no saber nuestro ensamble de imaginario cultural, impuesto por un entorno familiar, de sistema educativo, tradicional. ¿Cómo vamos a saber lo que queremos si no sabemos quiénes somos?
La presión social es tremenda, un monstruo aplastante, que causa miedo a los seres. Pocos se enfrentan con tanto valor a esa gran figura amenazante, cuya sombra es inmensa, cuya sombra parece inalterable, inmutable, imposible de vencer.
El ser, si salta cuánticamente a su conciencia, comienza a despertar, y no es la inercia, y no es la mecanicidad.
El ser puede encontrar la verdad absoluta dentro de sí. Comienza a verse por dentro. Despierta adentro.
Despierta para sí.
Descubre lo que es.
Descubre su fortaleza.
Descubre su verdadero poder.
Aquí comienza el ascenso del ser.
ERICK XAVIER HUERTA
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